Alejandro Narváez / Fin de la era Powell
- Alejandro Narváez

- hace 32 minutos
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Kevin Warsh y el fin de la era Powell: ¿nace un nuevo régimen monetario mundial?
DISCLAIMER: Hay quienes dicen que soy negativista o pesimista. No lo soy. Soy realista, que es muy distinto. Intento buscar respuestas a los grandes problemas del país, y eso exige ir al origen de esos problemas, a sus raíces, sin maquillarlos ni acomodarlos al discurso oficial. Criticar no es destruir; es abrir el camino para corregir. Proponer soluciones implica mirar la realidad con datos, con números y con evidencia. El optimista sin datos no es un visionario: es un iluso"
La llegada de Kevin Warsh a la presidencia del Banco Central de los Estados Unidos, comúnmente llamado Reserva Federal (FED) marca el inicio de una nueva etapa para la política monetaria de Estados Unidos y, por extensión, para el sistema financiero internacional. Su nombramiento ocurre en un contexto particularmente complejo: una inflación que ha vuelto a acelerarse y se ubica alrededor de 4,2%, tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en Medio Oriente, elevados déficits fiscales y crecientes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública estadounidense.
Warsh que asumió la dirección de la FED el 22 de mayo último, según se conoce, no representa una simple continuidad del modelo aplicado por Powell. Por el contrario, ha planteado la necesidad de reformar el banco, revisar los indicadores utilizados para medir la inflación y reducir el protagonismo que había adquirido durante las últimas décadas. La pregunta central es si estamos frente a un cambio táctico o al nacimiento de un nuevo régimen monetario. Veamos.
El legado de Powell: inflación primero, pero con flexibilidad
Durante la gestión del expresidente Powell, la FED enfrentó la pandemia, implementó programas masivos de expansión monetaria (quantitative easing – QE) y posteriormente ejecutó el ciclo de alzas de tasas más agresivo desde la década de 1980 para contener la inflación.
Si bien la inflación descendió desde los máximos observados en 2022, nunca regresó plenamente al objetivo de 2%. En este punto, Warsh ha sido muy crítico de algunas decisiones adoptadas por la FED durante los años de pandemia, argumentando que contribuyeron a la persistencia inflacionaria posterior. Desde su perspectiva, la FED perdió disciplina monetaria y amplió excesivamente su campo de acción hacia temas que no forman parte de su mandato central: maximizar el nivel de empleo y mantener la estabilidad de los precios.
¿Qué propone Kevin Warsh?
Warsh ha dicho que la prioridad debe ser recuperar plenamente la credibilidad antiinflacionaria de la Reserva Federal. Diversos observadores lo consideran un "halcón monetario" (inflation hawk), es decir, un defensor de políticas monetarias más restrictivas cuando la inflación amenaza la estabilidad económica. A diferencia de algunos enfoques recientes que privilegiaron la creación de empleo o el crecimiento económico, Warsh parece inclinarse por una jerarquía más clásica: primero estabilidad de precios, luego crecimiento sostenible.
Por otro lado, quizás la innovación más interesante sea su propuesta de revisar la forma en que la FED mide la inflación. Ha cuestionado la dependencia exclusiva de la inflación subyacente o índice Core PCE (por sus siglas en inglés, Personal Consumption Expenditures Price Index que excluye alimentos y energía) y ha sugerido otorgar mayor importancia a indicadores de inflación "trimmed mean" o inflación recortada, que eliminan la volatilidad extrema para identificar tendencias inflacionarias más persistentes. Este enfoque podría representar uno de los cambios metodológicos más importantes desde la adopción de los objetivos formales de inflación.
Otra diferencia significativa respecto a la era Powell es su intención de disminuir gradualmente el gigantesco balance de la Reserva Federal, que supera los seis billones de dólares. En otras palabras, la FED busca retirar el exceso de dólares en circulación y reducir su enorme cartera de activos financieros (bonos del Tesoro e hipotecarios) para frenar la inflación y estabilizar la economía. Esta operación se conoce como “quantitative tightening" (QT) o ajuste cuantitativo. Warsh considera que una FED excesivamente grande distorsiona los mercados financieros y genera incentivos perversos para el endeudamiento público.
Finalmente, también ha cuestionado la sobreabundancia de mensajes, conferencias y orientaciones futuras ("forward guidance") emitidas por la FED. Su intención sería simplificar la comunicación y devolver mayor protagonismo a las decisiones concretas de política monetaria.
¿Cómo piensa combatir la inflación de 4,2%?
La inflación actual constituye la primera gran prueba de fuego para Warsh. Los mercados financieros esperan una postura más firme frente al aumento de precios. Su estrategia parece apoyarse en cuatro pilares: i) Mantener una postura monetaria restrictiva por más tiempo, ii) No apresurar recortes de tasas de interés, iii) Reducir gradualmente la liquidez excedente acumulada durante los años de expansión monetaria, y iv) Fortalecer la credibilidad de la FED como institución antiinflacionaria.
Paradójicamente, aunque algunos sectores políticos presionan por menores tasas de interés entre ellos el propio Donald Trump, los mercados financieros actualmente descuentan la posibilidad de futuras alzas si la inflación continúa acelerándose.
Impactos sobre el sistema financiero mundial
Las decisiones de la FED afectan a prácticamente todas las economías del planeta.
Para los mercados emergentes, una política monetaria más dura fortalecería al dólar y podría generar salidas de capitales desde economías emergentes hacia Estados Unidos. Entre tanto, países como Perú, Colombia, Chile y México podrían enfrentar mayores costos de financiamiento externo y presiones sobre sus monedas.
Para el mercado del oro, la persistencia de tasas elevadas suele limitar el atractivo del oro. Sin embargo, la incertidumbre geopolítica podría compensar parcialmente ese efecto.
Para Bitcoin y otros activos digitales, un entorno monetario más restrictivo generalmente reduce la liquidez global, afectando los activos especulativos. No obstante, el creciente debate sobre la sostenibilidad fiscal estadounidense podría seguir impulsando el interés por activos alternativos, como el bitcoin.
Warsh y la nueva FED: el dólar bajo presión
En este escenario el nuevo presidente parece reconocer algo que muchos bancos centrales no admiten: la inflación del siglo XXI no responde únicamente a factores monetarios. Es decir, la causa de la subida de precios no es solo por el exceso de dinero en circulación. Las tensiones geopolíticas, la fragmentación del comercio mundial, los conflictos energéticos y los déficits fiscales estructurales están modificando profundamente la dinámica inflacionaria global.
Warsh llega a la FED en un momento incómodo: inflación persistente, presión política para bajar tasas y creciente desconfianza internacional sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos. La gran pregunta es si podrá preservar la independencia del Banco Central o si terminará subordinado a los intereses políticos de corto plazo. Esa duda importa porque el dólar no vive solo de estadísticas, vive de confianza. Si la FED pierde credibilidad, el dólar pierde autoridad. Y si el dólar pierde autoridad, China, el oro, los BRICS, las monedas digitales y los activos alternativos ganan más terreno.
Su propuesta de utilizar indicadores más sofisticados para medir la inflación constituye un avance conceptual interesante. Sin embargo, existe un riesgo evidente: que la búsqueda de nuevas métricas termine generando confusión o debilitando la transparencia de la política monetaria norteamericana. La credibilidad de un banco central depende tanto de la calidad de sus modelos como de la claridad y transparencia con que comunica sus decisiones y como impacta en la economía del país.
Conclusiones
Kevin Warsh llega a la presidencia de la FED en un momento decisivo. Su proyecto parece combinar elementos tradicionales de disciplina monetaria con innovaciones metodológicas en la medición de la inflación y una reducción gradual del balance de la FED.
Si tiene éxito, podría inaugurar un nuevo régimen monetario basado en una FED más pequeña, más disciplinada y más enfocada en su mandato esencial. Si fracasa, podría enfrentar una combinación explosiva de inflación persistente, tensiones políticas y volatilidad financiera global. Lo único seguro es que el "régimen Warsh" será observado con atención por gobiernos, bancos centrales e inversionistas de todo el mundo.




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