Andy Ancasi / Futuro económico con polarización política
- Andy Ancasi

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El futuro económico del Perú en un escenario de polarización política: análisis de las elecciones presidenciales de 2026.
Las elecciones presidenciales de nuestro territorio nacional 2026 se desarrollaron en uno de los escenarios políticos mas complejos de las ultimas décadas. Dentro de ella se evidencio la marcada polarización política, fragmentación institucional y persistente incertidumbre económica. La segunda vuelta presidencia ha evidenciado una profunda fragmentación social y territorial, enfrentando visiones opuestas sobre el modelo económico, inversión privada, distribución de la riqueza y rol del estado.
Durante varias décadas, el Peru ha experimentado una constante sucesión de crisis políticas que debilitaron por completo la gobernabilidad y generado incertidumbre en los mercados. La alta rotación presidencial entre el 20216 - 2026, la ausencia de consensos nacionales y confrontación entre los poderes del Estado han afectado en demasía la capacidad del país para ejecutar reformas estructurales que se oriente al crecimiento sostenible, toda vez que, cuando la ciudadanía percibe un ambiente político conflictivo, aumenta la cautela de las decisiones económicas, reduciendo la demanda interna y limitando la expansión de sectores clave.
Polarización política e incertidumbre económica.
Dentro de la literatura económica manifiesta que la incertidumbre política afecta negativamente las decisiones de inversión y con ella la del crecimiento económico. Estudio reciente demuestran que los procesos electorales altamente polarizados incrementan la volatilidad de los mercados y reducen la implementación de políticas públicas. Según reportes de Banco Mundial, el Peru creció aproximadamente 3.4% en el 2025 y proyecta una expansión al 3.1.% para el 2026, como resultado de un impulso por la inversión privada y la demanda interna. En esa misma trayectoria, el Fondo Monetario Internacional estimo un crecimiento aproximado de 2.8% para el 2026, conservando al Peru entre las economías con mejores perspectivas de America Latina. Además, de proyectar una inflación controlada muy cercana al 2.5% dentro del rango promedio del Banco Central de Reserva del Peru. Todo lo antes señalado, muy a pesar de la inestabilidad política, la conducta economía peruana ha mostrado capacidad de recuperación y resiliencia constante durante los últimos años.
Reducción de la inversión privada, menor crecimiento y debilitamiento de la gobernabilidad.
La incertidumbre sobre la aplicabilidad de futuras políticas económicas puede retrasar las decisiones de inversión en minería, infraestructura y energía. Diversas revistas económicas reportaron que el avance de propuestas consideradas intervencionistas generó reacciones de cautela en los mercados financieros durante todo el proceso electoral, incluida la segunda vuelta. Además, la postergación de inversiones productivas podría afectar la expansión del Producto Bruto Interno y limitar la generación de mas puestos de trabajo formal. De seguir persistiendo conflictos entre los diferentes poderes del Estado podría dificultar la implementación de reformas estructurales y proyectos de inversión publica, la falta de consensos se constituye en uno de los principales obstáculos de crecimiento y desarrollo nacional.
En ese contexto, ¿Qué espera so ciudad peruana del siguiente gobierno?
Continuidad económica con estabilidad institucional.
Es un anhelo de toda la ciudadanía que los próximos años prevalezca el respeto al marco económico vigente y la estabilidad institucional que permita el cierre de brechas, principalmente de aquellas regiones que fueron relegadas por mucho tiempo, bajo este escenario el Peru podría conservar niveles relativamente favorables para la atracción de inversión privada, principalmente en el sector minero, infraestructura, turismo y energía. La estabilidad en las políticas macroeconómicas contribuiría a preservar la confianza de los mercados internacionales y facilitaría el acceso a financiamiento externo. Por el contrario, de persistir los desafíos relacionados a inseguridad ciudadana, informalidad laboral y reducidos niveles de productividad, limitarían el crecimiento potencial del país.
Sectores Económicos Estratégicos que priorizar ante un escenario de incertidumbre.
La minería continuara siendo uno de los principales motores de la economía nacional. Sin embargo, si se quiere desarrollar nuevos proyectos, estos dependerán transversalmente de la estabilidad regulatoria contemplando la resolución de conflictos sociales y optar una posición a través de políticas gubernamentales respecto a las inversiones extractivas. Por otro lado, se espera que la inversión privada represente aproximadamente uno de los principales componentes del crecimiento económico peruano, con un clima político estable que favorecerá la ejecución de proyectos productivos, sin escenarios de incertidumbre, debido a que esta, retrasaría las decisiones de inversión por el empresariado relevante. Otra prioridad, debe enfocarse en la generación de mayores puestos de trabajo formal, siendo esta, uno de los principales desafíos del siguiente gobierno, toda estrategia económica que se pretenda aplicar deberá priorizar políticas orientadas a la reducción de la informalidad, incremento de la productividad y fortalecer las capacidades laborales de la población.
Descentralización y distribución de la riqueza nacional.
La descentralización históricamente se constituye una de las principales demandas de las regiones peruanas, así como la concentración geográfica de la riqueza, el exceso de centralización ha generado una percepción de abandono estatal, principalmente en las regiones andinas y amazónicas donde la concentración de recursos naturales sostiene la economía nacional. Por ello, el siguiente gobierno tendrá el reto de fortalecer la descentralización fiscal, incrementando la capacidad financiera de los gobiernos regionales y locales; descentralización administrativa, dotando de transferencia de competencias, acompañado de la modernización del Estado; y la descentralización económica, promoviendo polos de desarrollos regiones y dinamizando la inversión pública.
Finalmente, más allá del resultado electoral que se viene presentando, uno de los principales desafíos del siguiente gobierno será reconstruir la confianza institucional y generar consensos políticos que contribuyan a un crecimiento y desarrollo sostenible, toda vez que, no solo las políticas macroeconómicas adecuadas permiten el despliegue de un territorio, sino también la capacidad para generar acuerdos, promover inversiones y responder de forma oportuna y eficaz a las demandas sociales. Solo así podrá consolidarse un modelo de desarrollo realmente inclusivo, sostenible y capaz de garantizar bienestar para las futuras generaciones.
Referencias:
El autor, Mg. Andy Ancasi Challo es Analista Economico-Politico.




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