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Alfonso Velásquez / Alcalde Productivo 

Foto del escritor: Análisis Efectivo
Análisis Efectivo
hace 22 horas
2 min de lectura

Alcalde Productivo: servir para transformar el territorio

 

Las elecciones regionales y municipales ya pasaron. Ahora empieza la verdadera prueba: demostrar que el poder recibido no será utilizado para servirse del Estado, sino para servir a los ciudadanos y transformar sus territorios.

 

Las nuevas autoridades asumirán para el periodo 2027-2030. Desde el primer día deben entender algo fundamental: gobernar no es solamente ejecutar obras ni administrar presupuestos. Gobernar es generar condiciones para producir, invertir, trabajar y progresar.

 

Hace algunos años, desde Sierra Exportadora, impulsamos el concepto de Municipio Productivo y el concurso Alcalde Productivo. La propuesta era clara: convertir al alcalde en articulador del desarrollo económico de su territorio. Un líder capaz de identificar oportunidades, convocar actores, atraer inversiones y abrir mercados.

 

Esa visión hoy debe recuperar vigencia.

 

¿Qué deben hacer las nuevas autoridades?

1.     Primero, conocer su territorio. No se puede gobernar desde un escritorio ni repetir recetas diseñadas en Lima. Hay que recorrer las comunidades, escuchar a productores y empresarios, conocer los recursos, las capacidades, las limitaciones y, sobre todo, las oportunidades que ofrecen los mercados.

2.     Segundo, establecer prioridades. No se puede impulsar todo y terminar sin resultados. Cada territorio debe identificar sus cadenas con mayor potencial: agricultura, ganadería, turismo, pesca, acuicultura, artesanía, manufactura o servicios.

3.     Tercero, trabajar con el sector privado. El Estado no produce riqueza por decreto. Su función es crear condiciones, facilitar inversiones, eliminar barreras y articular productores, empresas, universidades y entidades financieras. El empresario debe encontrar en la municipalidad un aliado, no una nueva fuente de burocracia.

4.     Cuarto, fortalecer la gerencia de desarrollo económico. Las buenas intenciones no producen resultados. Se necesitan equipos técnicos capaces de formular proyectos, utilizar correctamente mecanismos como Procompite, gestionar alianzas y promover innovación.

5.     Quinto, producir para el mercado. Producir más no basta. Hay que vender mejor, cumplir estándares, incorporar valor agregado y lograr que los productores obtengan mayores ingresos.

 

Y hay una condición que no admite excepciones: transparencia. Cada sol público debe tener un propósito, un responsable y un resultado verificable. La lucha contra la corrupción también es una política de desarrollo.

 

Las nuevas autoridades tienen cuatro años. No pueden desperdiciarlos en peleas políticas, improvisaciones o proyectos sin impacto. Deben comenzar con una agenda productiva, prioridades claras, equipos competentes, aliados y metas medibles.

El Perú no necesita municipios dedicados únicamente a administrar cemento. Necesita alcaldes productivos, capaces de convertir los recursos y talentos de sus territorios en inversión, empleo y bienestar.

 

El verdadero legado de una autoridad no debería medirse por cuántas obras inauguró, sino por cuántas oportunidades creó, cuántos empleos generó y cuánto mejoraron los ingresos de las familias.

 

A los nuevos alcaldes y gobernadores hay que decirles las cosas de frente: el pueblo no les ha entregado un privilegio. Les ha confiado una misión. No han sido elegidos para administrar la pobreza ni para repartir favores. Han sido elegidos para abrir caminos de progreso.

 

El tiempo de las excusas terminó.

Menos discurso, más gestión. Menos burocracia, más producción. Menos privilegios, más oportunidades. Ese debe ser el compromiso del alcalde productivo. Porque al final de su mandato no serán recordados por sus ceremonias ni por sus palabras. Serán juzgados por lo que hicieron con el poder que recibieron. Gobernar no es servirse del territorio. Gobernar es servir para transformarlo.

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