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  • Foto del escritorAnálisis Efectivo

Armando Pillado / Salsa vieja.

Hace exactamente sesenta años, a mis catorce, fui choteado y ninguneado por las amigas 'de antes' -a partir de esa fecha- de mi barrio infantil y adolescente inicial, porque ellas cumplían quince o más y yo pasaba a ser un ignorado chiquillo, un güevoncito muuuucho menor a quien jamás invitarían a una fiesta o al cine, y al que con la justas saludaban, y solamente cuando nadie estaba mirando. Fue por entonces que 'migré' en busca de mejor suerte a otro barrio cercano, donde finalmente radiqué, al punto de que conocí ahí a mi primera esposa, la madre de mi hijo mayor.


Mi vida dio un giro definitivo. Pero antes de emigrar, mi madre por teléfono presionó -a pedido mío, indigno yo- a los padres de un amigo que hacía un tonazo tal, que no asistir era una marca infame para siempre. Me habría consagrado como el ignorado que nunca existió. Así que con esa llamada y esa presión a lo Cerrón, mi madre logró que el mundo empezara a brillar de nuevo: me hice mi primer terno, zapatos y peinada nueva y me fuí fingiendo tener dieciséis al tono.


Abrevio diciendo que apenas a la hora y media de llegado me tuve que ir, con un resultado peor que el que habría habido sin haber ido. No bailaba bien, saqué a bailar por supuesto a la más fea -que estaba planchando- y mi torpeza evidente con pasos duros a la alemana empezó a suscitar miradas extrañas que empeoraron la cosa, al punto de que estuve al filo de caerme por una maniobra dancística 'nota 04', en la que se me escapó una espontánea exclamación grosera de barrio, y simplemente me tuve que ir.


Fue un inolvidable pésimo debut salsero adolescente que se me vino a la memoria escuchando ahora una celebración a Johnny Pacheco, el dominicano que inauguró con La Fania All Stars la salsa brava y masiva, que todavía impera en el continente. Con ese disco recuerdo que a solas aprendí a bailar salsa ya más o menos, y pude atreverme a ir como tres años después a un tono a recuperar mi dignidad auto pisoteada por aquel suicidio dancístico lamentable.


Johnny Pacheco -repaso en la Internet- fue el creador en 1962 de La Fania Records y la Fania. A finales de los años 50 fue parte del conjunto del pianista Charlie Palmieri. En 1960 formó su primera orquesta, 'Pacheco y su Charanga', con la que grabó el disco acá referido que figura en la foto. Vendió con el sello Alegre Records más de cien mil copias de ese primer álbum y de ahí en adelante no paró de crecer su fama: ya a finales de 1963 se convirtió en una estrella internacional con giras en EEUU, Asia y América Latina; el mundo entero conoció y conoce la orquesta.


La Fania All Stars fue un escalón más alto, que contó con Larry Harlow, Celia Cruz, Willie Colón, Héctor Lavoe, Ray Barretto, Pete 'el Conde' Rodriguez, Ismael Miranda y otros. Todas esas estrellas fueron promovidas por Pacheco, una figura inolvidable que murió ahora en febrero 2021, hace seis meses, a sus 86 años. Vaya un recuerdo a la memoria de ese gran promotor, compositor y músico, y a la memoria de esa caída espectacular del esforzado adolescente 'enemigo' de la charanga.


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