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Carlos Ginocchio / Una Piura que se fue (1 de 7)


Los rincones piuranos de los 60’ y 70’ que han desaparecido,

Hijo de padre paiteño y madre sullanera, nací en Piura iniciando la segunda mitad de la década de los 50’, en el siglo pasado, y mi infancia y juventud transcurrió en la ciudad, hasta finales de los 70’ en que establecí mi residencia en Lima, aunque visito constantemente la que denominamos ‘Santa Tierra’. En medio siglo, el espíritu y carácter hospitalario se mantiene, pero Piura se ha extendido y cambiado significativamente, y en su metamorfosis, muchos de los lugares que visitábamos, compartíamos. gozábamos y constituían nuestras rutinas, han desaparecido. Esta es una historia de emplazamientos ‘pequeños’, pero queridos, que permanecen en nuestros recuerdos, y que no tiene mayor valoración que el sentimiento que provoca en nuestra generación, para la cual son históricos, aun cuando tal vez algún día pueda formar parte de una historia de la Piura urbana del siglo XX, pues en muchos de ellos se forjaron los compromisos para el nacimiento de nuestros hijos y la continuidad de nuestras familias.


Amo a Piura porque es donde están mis raíces, por su calidez y porque en ella aprendí a querer, porque en esta tierra de algarrobos nacieron y murieron mis antepasados, porque de ella han sido mis amores, por su hospitalidad y porque mis amigos de toda la vida surgieron de ella, que me nutrió de cultura y pasión, porque mi memoria me conduce a una luna tallán, y porque en su complejidad y con sus defectos y caos, siempre está luchando y presente en mi mente, mi corazón, mi sangre, y mi piel lleva su aroma, color, y delata a luces la tierra de dónde provengo.


Me he basado en mis recuerdos y de mi primo Luis Romano Ginocchio Balcázar, y mis compañeros de la Promoción Xto Rey 70 del colegio San Ignacio de Loyola, Ricardo Yapur, Arturo Seminario, Mario Sánchez y he utilizado información de fechas y ubicaciones de ‘Piura Nostalgia’ de mi amigo Jorge Luis Flores Gandelman, y de la web Arkiv Perú. Cualquier omisión no se debe a mala intención, tan solo a un imperdonable olvido.


1. La Bombonera, en la Av. Grau cercana a la Catedral. Lugar obligado para la reunión de la juventud.

2. Cómo no recordar 'La libra Millonaria' de Alfredo Chunga de ‘Juguetelandia, el mundo de los niños’, en la avenida Grau 338, donde nos compraban los regalos de navidad, y el conocido eslogan ‘Basta don Alfredo se pasó’ para difundir cómo se habían reducido los precios.

3. En nuestros tiempos, Piura tenía varias librerías pues la afición a la lectura era vasta. La librería ‘Emily’, en la esquina de la Av. Grau con el Monumento al héroe, donde papá adquiría semanalmente las publicaciones de ‘El Coyote’ de José Mallorquí. Cercana a ella otra librería cuyo nombre no recuerdo. La de los hermanos Vargas en la Av. Loreto, muy cerca, donde canjeábamos cromos. ‘Librería y Manufacturas Piura’, más conocida como Lympsa, en la calle Arequipa N°1100, aunque era más de útiles de oficina y libros escolares. La librería Lasa de Manolo Rosas (no recuerdo si se escribe así) en la avenida Grau, cercana a la Catedral, y también se instaló en la avenida Tacna (cerca, también, a la catedral) la librería ‘Cultura’ de la Pontificia Universidad Católica del Perú. No podemos olvidar a ‘Lapicero de oro’ de Antonio Nakasaki y Carmela Lao de Nakasaki, que abrió sus puertas al público el 17 de diciembre de 1962, en jirón Ica N°441, teléfono 3567.

4. El restaurante Torino ubicado en la calle Ica N°460 (cercano a la calle Tacna), considerado de los mejores de Piura, y dónde llegaban las delegaciones de los equipos de fútbol profesionales a jugar con el Atlético Grau y, los rondábamos para solicitarles sus autógrafos. Cacé los de Didí, Cueto, Chumpitaz y tantos otros. Allí mismo, en el edificio Taly y Atala de la calle Ica, estaba en el segundo piso, Radio Progreso, la más sintonizada de la ciudad en esos tiempos. Pertenecía a la empresa ‘Emisoras Peruanas SA’, y salió al aire un viernes 7 de enero de 1955.

5. El bazar ‘La Cholita’ cumplió más de 50 años como el bazar por excelencia. Estaba ubicado en la calle Callao N°330, propiedad de la señora Tello, y donde adquiríamos los uniformes para el colegio.

6. En el pasaje Espinosa, que comunicaba la plaza Pizarro con la calle Libertad, y contiguo a la residencia de mis tíos Feliciano y Rosa Elena Feijó Sánchez de Del Campo, estaban las tiendas: Chang Man que era una papelería, el chinito de apellido Apán y Manuel Romero Toledo, más conocido como ‘Romerito’, que vendían géneros y telas, y entre ellas la tienda de una familia Palacios, uno de ellos pianista, que se casó con la ‘Chonita’ Negrín de la cafetería Okay. En ese pasaje también estaba la Renovadora de calzado ‘Piura’. Heinz Fahsbender registra en ‘Piura Nostalgia’ que, además, existía una renovadora de calzado en la esquina de las calles Huancavelica con Libertad.

7. Nazario Castro, el sastre piurano por excelencia, además de eterno candidato a la alcaldía de Piura, atendía en la calle Arequipa, frente a los Almacenes Romero,

8. Almacenes Romero en la calle Arequipa esquina con las calles Ayacucho (donde el grupo Romero alquilaba viviendas) y Huancavelica, constituida en 1950, hasta 1978 en que modificó su razón social a Interamérica de Comercio S.A. Los Almacenes Romero ofrecían artículos de ferretería, pinturas, insumos para el agro, motocicletas, automóviles (Chevrolet, Vauxhall, Opel, Datsun, Toyota, según cada época), y hasta un taller (en la calle Cuzco, en la misma manzana) que a decir de mi tío Feliciano del Campo Romero, mandamás del Grupo, 'nunca lograron reparar algo sin descomponerlo más de lo que estaba al entregar el auto', pero en él confiábamos, casi como el dólar estadounidense (in God we trust). Desde 2004 es Plaza del Sol.


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