Embajador Jorge Castañeda / Más de lo mismo, salvo sorpresa
- Embajador Jorge Castañeda
- hace 40 minutos
- 3 Min. de lectura
Más de lo mismo, salvo sorpresa: lo que las cifras y el pasado electoral sugieren
Desde el anterior artículo Salvo un milagro, ¿por qué el resultado de las elecciones será más de lo mismo? (Efectividat, 15 de marzo de 2026) se planteó la posibilidad de que, salvo un milagro, las elecciones no representaran un quiebre significativo. A esta altura del proceso, distintos elementos permiten sostener esa línea de análisis, aunque con los matices que impone la propia dinámica electoral.
En primer lugar, el registro oficial de candidaturas muestra que 88 congresistas en funciones buscan la reelección, lo que representa cerca del 68 % de los actuales legisladores. Para poner esta cifra en perspectiva, en las elecciones de 2021 postularon a la reelección alrededor de 90 congresistas (69,2%), de los cuales solo 29 lograron mantener su escaño, lo que significó una renovación efectiva de casi el 78 % de la cámara. Es decir, aunque la tasa de postulación a la reelección se mantiene en niveles similares entre ambos procesos, el resultado final en términos de continuidad o renovación dependerá de la decisión de los votantes en cada distrito y del comportamiento del voto preferencial.

A esto se suma la información difundida por el programa El poder en tus manos del 1 de enero de 2026 —tomada de las hojas de vida declaradas—, que señala que 156 candidatos de 37 organizaciones políticas incluyen en sus listas a personas condenadas, y 20 de ellos con sentencias firmes. De un total de más de 2800 candidatos actuales , aproximadamente el 5,57 % registra algún tipo de antecedente penal, lo que ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de depuración, aunque la cifra no implica necesariamente que todos ellos resulten electos ni que no puedan ser excluidos en instancias posteriores.
Las encuestas publicadas hasta el 22 de marzo, con sus márgenes de error y alcances muestrales propios, apuntan a que hasta ocho partidos superarían la valla electoral. Entre ellos, cuatro agrupaciones con representación actual —Fuerza Popular, Renovación Popular, Alianza para el Progreso y Juntos por el Perú— aparecen con opciones claras de mantener presencia en el próximo Congreso, aunque también asoman nuevas fuerzas como Ahora Nación y el Partido del Buen Gobierno.
De acuerdo con la encuesta de Datum (22 de marzo), esta sería la proyección de los partidos políticos que ocuparían la Cámara de Diputados y el Senado:
- Cámara de Diputados: Fuerza Popular 38 escaños, Renovación Popular 29, Ahora Nación 25, Alianza para el Progreso 18, Partido del Buen Gobierno 11, Juntos por el Perú 9.
- Senado: Fuerza Popular 19 escaños, Renovación Popular 16, Ahora Nación 14, Alianza para el Progreso 6, Partido del Buen Gobierno 5.
No obstante, conviene tomar estas proyecciones con cautela. La asignación de curules varía sensiblemente según el comportamiento del voto en cada distrito, el efecto del voto preferencial y las eventuales impugnaciones o exclusiones que aún puedan resolverse en sede electoral. El antecedente de 2021 es revelador: pese a que casi siete de cada diez congresistas buscaron la reelección, más de dos tercios de ellos no lograron retener su curul, lo que demuestra que una alta tasa de postulación no se traduce automáticamente en un escenario de continuidad.
Por lo tanto, aunque los datos disponibles —reelección alta en términos de intención, peso de los partidos ya instalados en las encuestas y persistencia de candidatos con antecedentes en las listas— apuntan en la dirección de un escenario de continuidad, lo cierto es que el desarrollo de la campaña y la decisión final de los votantes aún pueden introducir matices. Todo parece indicar que, salvo cambios de última hora, el panorama posterior a los comicios mantendrá muchos de los rasgos del actual momento político, pero será recién con el escrutinio definitivo que se podrá confirmar si la renovación parlamentaria alcanza niveles similares a los de 2021 o si, por el contrario, los partidos con representación actual logran retener un mayor número de curules.
Frente a este panorama, lo único que parece claro es que los datos por sí mismos no deciden una elección; lo hacen los ciudadanos en las urnas. La alta tasa de postulación a la reelección, la persistencia de candidatos con antecedentes judiciales y las proyecciones de encuesta dibujan escenarios posibles, pero ninguno es irreversible. En un contexto de incertidumbre, cada voto adquiere un peso mayor. Conocer el historial de los candidatos, revisar sus propuestas y contrastar la información disponible no es un ejercicio menor: es el mecanismo más efectivo para que el resultado final no sea simplemente “más de lo mismo”, sino el reflejo de una decisión consciente.




Comentarios