Embajador Jorge Castañeda / Se redibuja el Orden Global
- Embajador Jorge Castañeda
- 11 ene
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El retiro Multilateral de los Estados Unidos: Redibuja el Orden Global
La decisión del gobierno estadounidense, anunciada el 7 de enero de 2026, de retirarse de 66 organizaciones internacionales (31 de la ONU y 35 externas) marca un hito en su política exterior. Fundamentada en la doctrina "Estados Unidos Primero", la administración argumenta que estos organismos promueven "agendas globalistas" que a menudo perjudican la soberanía y los intereses económicos nacionales, además de representar una carga financiera significativa.
Para entender el alcance, estos son algunos de los organismos más significativos de la lista:
- Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (UNFCCC): Tratado fundamental ratificado en 1992.
- Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC): Principal órgano científico de la ONU sobre calentamiento global.
- Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) & Alianza Solar Internacional: Claves para la transición energética global.
- Entidad de la ONU para la Igualdad de Género (ONU Mujeres): Enfoque en derechos y empoderamiento.
- Foro Global sobre Migración y Desarrollo: Plataforma para gobernanza de la movilidad humana.
- Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): Cooperación para el desarrollo regional.
Contexto y Argumentación de la Medida
Esta decisión no es un hecho aislado, sino parte de un patrón histórico de escepticismo hacia el multilateralismo en ciertos sectores políticos de EE. UU. Anteriores administraciones han tomado medidas similares, como la salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2018 o de la UNESCO en 2017, alegando sesgo antisraelí. Los proponentes de la medida actual sostienen que muchos de estos organismos se han vuelto burocráticos, ineficientes y ajenos a las prioridades estadounidenses. Argumentan que los recursos destinados a contribuciones obligatorias y voluntarias—que según estimaciones del Congressional Research Service superaban los $15,000 millones anuales en compromisos diversos—deben reinvertirse en prioridades domésticas urgentes, como infraestructura, seguridad fronteriza y subsidios a industrias estratégicas nacionales.
Implicancias Políticas y Económicas a Nivel Internacional
El retiro genera un vacío de liderazgo que probablemente acelerará un realineamiento estratégico en la gobernanza global. Sin embargo, su impacto concreto en los esfuerzos colectivos dependerá de la capacidad de respuesta de otros actores.
En el ámbito político, la autoexclusión de EE. UU. de negociaciones críticas (como las climáticas) podría debilitar la ambición de los acuerdos, pero también podría consolidar el liderazgo de la Unión Europea y empujar a potencias emergentes como India o Brasil a un papel más protagónico. El vacío es una oportunidad clara para que China expanda su influencia en la definición de normas y estándares, especialmente en foros tecnológicos y de infraestructura. Este precedente podría incentivar a otros gobiernos a reevaluar sus compromisos, aunque es poco probable que desencadene un éxodo masivo, dada la dependencia de muchos países de los marcos de cooperación existentes.
En el plano económico, el impacto operativo es inmediato. El cese de las contribuciones financieras estadounidenses—que en algunos organismos específicos suponen más del 20% del presupuesto—desfinanciará programas globales en áreas como salud pública, desarrollo agrícola y energía limpia. Por ejemplo, la salida de IRENA y la Alianza Solar Internacional podría retrasar proyectos de transición energética en países en desarrollo. Este desfinanciamiento no paralizará necesariamente todo el sistema, pero forzará una reestructuración y una búsqueda urgente de nuevos donantes, ofreciendo a potencias como China, Arabia Saudita y la UE una ventana para aumentar su influencia geoeconómica a través de un mayor financiamiento.
Implicaciones Bilaterales y Regionales
La decisión tendrá implicaciones diferenciadas según la región. En el ámbito transatlántico, la medida erosionará la confianza con aliados tradicionales para quienes el multilateralismo es un pilar estratégico. Países como España (afectada por el abandono de la Alianza de Civilizaciones) y Dinamarca (por tensiones sobre Groenlandia) se verán forzados a recalibrar su relación con Washington.
A nivel global, aunque la administración justifica la acción para centrarse en la competencia estratégica con China, existe el riesgo de un efecto contraproducente. Ceder el liderazgo en foros climáticos y de energía limpia podría permitir a Pekín dominar las industrias del futuro, desde baterías hasta energía solar, y dictar sus normas técnicas.
En América Latina y el Caribe, la retirada de comisiones económicas regionales como la CEPAL podría reducir la atención política y los recursos dedicados al desarrollo, aunque también podría impulsar a la región a buscar una mayor integración autónoma y diversificar sus alianzas.
Implicancias Políticas y Económicas a lo Interno en Estados Unidos
A nivel interno, la decisión consolida la doctrina "America First" y satisface a la base política que la apoya, la cual prioriza la soberanía nacional y cuestiona la utilidad de las burocracias globales. El argumento económico central es el ahorro y la reasignación interna de fondos.
No obstante, genera una fuerte división. La oposición y numerosos exfuncionarios la consideran un error estratégico que aísla al país. Se activa, además, un complejo debate legal sobre la capacidad del presidente para retirar al país unilateralmente de tratados ratificados por el Senado, como la UNFCCC, lo que podría derivar en desafíos judiciales.
En el ámbito económico interno, la reorientación de fondos beneficiará a corto plazo a industrias tradicionales como los combustibles fósiles. Sin embargo, analistas del sector privado advierten que, al abandonar alianzas globales en energía limpia, EE. UU. podría estar cediendo competitividad a largo plazo, perjudicando a sus propias empresas de tecnología verde en el escenario global, donde las normas y mercados se decidirán en foros donde Washington ya no tiene voto.
Conclusión
En definitiva, esta decisión constituye un punto de inflexión estratégico que reconfigura el tablero global. Al priorizar una soberanía nacional estricta, EE. UU. no solo desfinancia el sistema multilateral, sino que activa un realineamiento de influencias. Su impacto final, sin embargo, no es una simple ecuación de pérdida y ganancia. Dependerá de la capacidad de resiliencia y adaptación de las instituciones internacionales, de la respuesta coordinada de otros actores y de si los beneficios económicos internos prometidos materializan un fortalecimiento nacional duradero o, paradójicamente, terminan por reducir la influencia de Washington en la definición de las reglas que moldearán el futuro común.




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