Julio Schiappa Pietra / Civismo no laborable
- Julio Schiappa Pietra
- hace 3 días
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En cualquier democracia que se respete, la regla es clarísima: el poder civil y constitucional está siempre por encima del poder uniformado. En la democracia los militares son, en esencia, servidores públicos con una misión noble, constitucional y específica. Sin embargo, en el Perú hemos llevado la gratitud a un extremo tan entusiasta que terminamos invirtiendo la lógica republicana.
No es la población civil la que debe rendirle pleitesía al estamento militar como si estuviéramos en un régimen tutelar; el homenaje ciudadano se le rinde a los héroes históricos y a sus valores, no con día libre sin trabajar.
El Perú ostenta una medalla global insólita: somos el único país en el planeta que otorga un feriado nacional no laborable para cada rama de sus Fuerzas Armadas. Mientras el resto del mundo unifica sus celebraciones en un solo día laborable para no frenar sus motores productivos, aquí apagamos el país tres veces. Feriado por la Aviación el 23 de julio, feriado por la Marina el 8 de octubre y feriado por el Ejército el 9 de diciembre.
Aplaudir el heroísmo de Quiñones, Grau y los vencedores de Ayacucho es un deber moral y patriótico, pero obligar a la economía a detenerse para hacerlo tiene un precio astronómico. Cada feriado nacional le cuesta al aparato productivo peruano, en promedio, unos 1,100 millones de soles en pérdidas de productividad, sobrecostos laborales y comercio paralizado. Si multiplicamos esa cifra por las tres fechas, el resultado es un forado de 3,300 millones de soles al año. Una factura gigantesca que pagamos todos los ciudadanos de a pie, irónicamente, los verdaderos jefes de los servidores en uniforme.
El respeto a las instituciones castrenses no se mide en el número de oficinas cerradas ni en los fines de semana largos que le regalamos al calendario, sino en la fortaleza de nuestras instituciones democráticas. A los héroes se les recuerda con la memoria y construyendo el país por el que ellos dieron la vida, no pasándole la tarjeta de Yape a una economía que necesita, hoy más que nunca, producir cada sol disponible.
Proponemos que se establezca el 29 de Julio, que ya es feriado, como Día de las Fuerzas Armadas y que el Gran Desfile Militar se convierta en su acto de celebración con el pueblo que le rinde homenaje a sus héroes y soldados.




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