Carlos Ginocchio / Cosas pequeñas que cambian el mundo


Esta columna lleva el título de una expresión del escritor uruguayo Eduardo Galeano: “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Es el resultado de una reunión con jóvenes universitarios en un ejercicio de inventos que no alcanzan la dimensión de la IA, pero resuelven problemas de incomodidad y tiempo:
Un problema en el aseo es que las llaves de las duchas son para agua caliente y para agua fría. De acuerdo al clima, la persona comienza a buscar el justo medio para recibirla tibia. Sería grandioso se invente un sistema que permita establecer los grados a los cuales se desea bañarse en vez de estar buscando la mezcla adecuada.
Reemplazo de las toallas por un sistema de secado para todo el cuerpo, similar al que exhiben los baños públicos para las manos. Un secador de cuerpo.
La forma de abrir las puertas de los hoteles ha evolucionado desde las llaves clásicas hasta las tarjetas magnetizadas, que a veces pierden esta cualidad cuando se lleva en la billetera junto a tarjetas financieras. ¿Y si se pudiera abrir la puerta simplemente con la voz del huésped? ¿Y si se extiende este sistema a los pórticos de nuestros dormitorios?
Saleros inteligentes para graduarlos de acuerdo a la cantidad de cada plato de comida y caiga la sal que el comensal requiere.
Ayudaría mucho en las negociaciones y en el proceso de enamoramiento un chip que permita captar el humor de la otra parte. Bueno, es mucho pedir, el primer paso para la telepatía en el futuro.
Vital, sumamente necesario, el perfeccionamiento del Waze para conocer el tiempo que se requiere para trasladarnos de un lugar a otro, según el día, hora, y tipo de transporte. Más completo aún: el tiempo para ingresar al ‘gate’ en el aeropuerto tras el trámite en counter-seguridad-migraciones. En mi último viaje a Miami – manifiesta el joven – estuve en una cola de más de 500 personas para acceder a Seguridad.
¿Alguna pastilla para combatir el jet lag o desfase horario que tanto nos afecta cuando viajamos desde América a Europa o Asia?
Algún tipo de pintura que se programe para borrarse automáticamente en un plazo establecido, de forma que las ´pintas’ de candidatos electorales desaparezcan una vez realizada la elección. Agregó el joven: ‘mejor, antes’.
Botones que se atraigan con sus ojales de forma que no haya que estar ‘tanteando’ y equivocarse en la correspondencia uno con otro.
Un sistema que elimine virus y bacterias permanentemente en los hospitales para evitar los contagios.
Internet es como el aire que respiro. Necesario en todo país, todo lugar, toda hora. Debe ser gratuito universalmente y con alcance desde cualquier país hasta Groenlandia. Basta de tener que pedir Wi Fi en un hotel o restaurante.
Soy un viajero empedernido. Elijo cada vez diferentes países y tengo que hace mi itinerario, pero las páginas web de lugares turísticos solo me indican estos, horarios de visita, precios, y poco más, cuando lo que necesito es su oferta total de exhibición y el tiempo necesario para esta en general y específica. Si visito el Museo Del Prado en Madrid no tengo que extenderla en su totalidad a todos los óleos y esculturas. Necesito seleccionar las que más me atraigan, ubicación y tiempo. ‘Paquetes de atractivos turísticos’.
Soy distraído. He perdido en diferentes viajes, dentro y fuera del país, mis casacas, lentes y otros que he dejado olvidadas en trenes, aviones, empresas, y no recuerdo donde. ¿Cómo hacer para solucionarlo? Ese sería el gran invento del siglo.
Convendrán, estimados lectores, que, emulando a Julio Iglesias, “esas pequeñas cosas que van haciendo toda una vida, esos detalles mejoran nuestros días”.




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