Fabiola Morales / ¿Guerra avisada?


Nunca como ahora se ha venido advirtiendo del advenimiento del Fenómeno de El Niño Costero por parte de especialistas y de medios de comunicación como Expreso; sin embargo, la respuesta de las autoridades no está a la altura de la intensidad de las lluvias que ya golpean regiones como Tumbes y Piura, principalmente debido al extraordinario calentamiento de la temperatura del mar, que alcanza más de 5 grados por encima de lo habitual.
Este gobierno ha creado la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno de El Niño en el Perú (EFEN), la cual ha advertido que se intensificará significativamente entre los meses de febrero y junio de 2027; como recordamos, este fue también el lapso de tiempo más intenso durante los años 1982-1983, que afectó de manera grave el norte del país, colocándolo en situación de una economía de guerra: con infraestructuras destruidas, sin energía eléctrica ni combustibles ni alimentos de primera necesidad.
Los efectos se sienten también en la pesca, con la escasez de productos que impacta nuestra economía y la mesa popular, así como en la salud pública, ya que estos fenómenos pluviales traen la proliferación del mosquito que produce enfermedades que, si no se previenen a tiempo, tienen como saldo gran número de muertes, como es el caso del dengue, cuyo porcentaje de vacunación aún no llega al 3 % para cubrir a la población que la necesita.
La sequía afecta seriamente a los departamentos de la sierra y, en la selva, el agua escasea porque este fenómeno disminuye las lluvias habituales en esta región. En el caso de Puno, los ríos ya están presentando caudales inferiores; Arequipa, Moquegua y la sierra sur también sufren ya dificultades de disponibilidad de agua, lo cual tiene su impacto tanto en la agricultura y la ganadería como en la industria y los mismos domicilios.
Observamos, sin embargo, que la reacción de los líderes del Estado está llegando tarde. Por muchos años, no se ha hecho la tarea, tanto a nivel del gobierno central como de los gobiernos regionales y locales, que han tenido suficiente presupuesto para ejecutar obras fundamentales, como es el caso de la reconstrucción de pistas y veredas con material resistente, defensas ribereñas, descolmatación de quebradas o los desagües pluviales que requieren las ciudades, como Piura, en el norte.
En algún momento histórico, y ojalá sea el actual, es necesario hacer el corte entre las acciones de gobierno con faltas, errores, delitos y grave corrupción y otras que enfrenten estos comportamientos extremos de la naturaleza con conocimiento, probidad y acciones idóneas. Si bien no somos un país rico, el problema no es tanto el presupuesto sino la gestión del mismo, que tantas veces se traba por la burocracia, el despilfarro o los comportamientos abiertamente delictivos.
Es necesario que el Estado sume, en esta tarea, a la empresa privada y a las universidades que tienen el conocimiento.
Estas emergencias anunciadas requieren actuar por encima de ideologías y posiciones políticas; no se puede repetir el espectáculo que algunos han ofrecido desde el Congreso, queriendo negar las facultades a un gobierno que se inicia y necesita herramientas legales para enfrentar tanto el FEN como la grave inseguridad producida por la delincuencia organizada e internacional.
En momentos en que el país se encuentra con el reto de enfrentar una grave crisis, es necesario llamar a un “Pacto Nacional” donde nadie busque réditos politiqueros ni enriquecimiento ilícito, sino que, entre todos, debamos poner nuestro grano de arena que, sumado a muchos, nos permita salir adelante ahora y prepararnos para eventos futuros de emergencia que vendrán sin duda.




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