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Fabiola Morales / A una semana de las elecciones 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

Las crisis políticas que viene sufriendo el Perú, desde la vacancia del expresidente PPK, podrían verse superadas, si el próximo 12 de abril se elige a un nuevo jefe de Estado que, a su vez, tenga, por lo menos, la primera mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. De lo contrario, perderíamos la estabilidad, tan necesaria para afianzarnos como una democracia moderna, donde los períodos de gobierno se respeten.

 

Es por ello necesario que, durante esta semana, vayamos ya armando el paquete de los candidatos del partido por el que deseamos votar, localizándolos en la cédula y evitando el voto llamado “cruzado”, que abonará en favor de un gobierno debilitado y preso del Poder Legislativo, como está sucediendo.

 

En la cédula, aparece en primer lugar el logo del partido y la foto del candidato presidencial, sobre el cual se debe colocar un aspa o una cruz; la siguiente columna es la de senadores nacionales, con 2 casillas para colocar el voto preferencial; sigue la de senadores por Lima (en caso de la capital), donde aparece 1 sola casilla para voto preferencial; y después la columna de diputados, con 2 casillas para colocar el número de preferencia. Hasta aquí ya se ha votado por las nuevas autoridades nacionales. La última columna es para el Parlamento Andino, un foro internacional que no produce leyes vinculantes para nuestro país.

 

En estos momentos, una vez concluidas las 6 sesiones de debate presidencial entre los 35 candidatos, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones, ya se conocen, al menos, sus rostros y sus símbolos; porque el formato de participación para exponer sus planes de gobierno ha tenido un tiempo demasiado corto, a lo cual se ha sumado en su contra el tiempo que perdieron algunos por insultar al rival.

 

El debate, muchas veces, es decisivo para moverse en el lugar de las preferencias de los electores; pero siempre y cuando se den las condiciones mínimas necesarias y éste no ha sido el caso de un debate con ternas, duplas y sólo 10 minutos en total, entregados a cuentagotas, para que se presenten las distintas propuestas. Una pérdida de tiempo, dinero y energías que no cumple con el objetivo de un voto informado.

 

En todo caso, los candidatos debieron tener cada uno, al menos, media hora para exponer y unos minutos para responder alguna pregunta. Los moderadores también ocuparon un tiempo más allá de sus propias atribuciones haciendo preguntas largas, con repreguntas sesgadas, en algunos casos; el moderador debe ser parcial y dedicarse a medir los tiempos, nada más.

 

Seguramente, el número de candidatos ha puesto nervioso al JNE; pero el debate ha debido hacerse de cara al ciudadano que necesita claridad en la información que ofrecían y para ello era necesario más tiempo y orden en el debate. Por tanto, es muy posible que, a falta de una plataforma oficial exitosa, las redes sociales se conviertan en las “fuentes” donde los votantes vayan a recurrir para decidir su voto, lo cual es muy peligroso por la cantidad de fake news, bots y creación de falsas realidades, en tantos casos, que solo llevan a la manipulación y al engaño.

 

Estas elecciones, donde se ha permitido la participación de un número tan alto de candidatos, se alejan mucho de un sistema democrático serio; nos estamos jugando en ellas 5 años de estabilidad y mayor confianza en el sistema político, así como la eventualidad de un gobierno totalitario que nos lleve al despeñadero.

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