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Fabiola Morales / Desconfianza electoral 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • hace 59 minutos
  • 3 min de lectura

Marcada desconfianza en el sistema electoral

 

El 7 de junio, Día de la Bandera, hemos sido convocados por el Jurado Nacional de Elecciones para depositar, nuevamente, nuestro voto y elegir entre dos candidatos, proclamados por este organismo, al futuro presidente de la República que gobernará el Perú los siguientes —ojalá— cinco años.

 

Muchos líderes políticos, mediáticos y empresariales, desde hace semanas, están llamando a “voltear la página”, como si este proceso electoral 2026 hubiera transcurrido de manera normal y sin los graves incidentes de una supuesta ineficiencia que llevan a sospechar, como lo escribimos el domingo pasado, de corrupción y hasta de fraude.

 

La encuesta nacional urbano-rural, publicada por Expreso y realizada por “CIT, Opinión y Mercado”, nos confirma que esta sospecha la comparte un importante porcentaje de la opinión pública, porque el 53 % de ciudadanos “NO CREE que los resultados de la primera vuelta electoral reflejen la voluntad de los peruanos”. Pero el JNE pareciera dar la espalda a estas personas cuando, a tempranas horas de la mañana del domingo pasado —cuando muchas familias aprovechan para descansar y desayunar más tarde—, procedió a proclamar a los candidatos a la segunda vuelta, sin recurrir a una investigación seria y a fondo.

 

La estrategia del máximo organismo electoral se ha basado en reconocer que, si bien hubo diversas “irregularidades” que podrían haber afectado “a unos 80 o 50 mil votantes”, el resultado final sería el mismo y punto. Y lo ha afirmado en un contexto en el cual el candidato Sánchez, que se ha colocado en la segunda vuelta, no ha tenido más allá de una diferencia de poco más de 21 mil votos frente a López Aliaga, de acuerdo con cifras de la ONPE.

A este 53 % que no cree en los resultados de la primera vuelta y que se siente frustrado por la situación similar que vivió en las elecciones de 2021, se suma un 15 % que, si bien afirma no tener la seguridad de un resultado trucho, tiene “serias dudas” de unos resultados limpios y transparentes. En el caso de Lima, donde los problemas del reparto de material electoral impidieron el derecho al voto de miles de personas, el 70 % de encuestados afirma que estos resultados “no reflejan la voluntad popular”; a diferencia del norte, 56 %; el oriente, 43 %; el centro, 37 %; y el sur, 23 %. No se ha encuestado a los peruanos que votan en el exterior.

 

Asimismo, la encuesta de CIT nos muestra que el 60 % de los ciudadanos afirma que “no confía NADA en el sistema electoral peruano”, el mismo que comprende a tres instituciones: RENIEC, ONPE y JNE. Lo cual quiere decir que no solo hay un porcentaje del 53 % que desconfía de los resultados de la primera vuelta, sino que, además, ha perdido todo crédito en el sistema que ha convocado a la segunda vuelta.

 

Este porcentaje de desconfianza total en el sistema electoral es aún mayor en la capital, Lima: 67,1 %; donde se produjeron gruesas irregularidades que causaron la renuncia del mismo jefe de la ONPE, Piero Corvetto, en pleno proceso. En el norte, la cifra de desconfianza es de 61 %; en el oriente, 55,3 %; en el centro, 52 %; y en el sur, 50,5 %.

 

Con estas cifras que miden la alta desconfianza ciudadana, el JNE ha proclamado oficialmente a los candidatos que se disputarán la presidencia de la República, negándose a llevar a cabo una investigación que demuestre la limpieza del proceso electoral 2026. Al no hacerlo, sin duda, se juega su prestigio y reputación, para hoy y el futuro.

 

 


 

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