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Fabiola Morales / El peso de tu voto 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • hace 16 minutos
  • 3 Min. de lectura

Ha llegado el 12 de abril, día en el cual los ciudadanos del Perú hemos sido llamados a elegir al presidente de la República, su fórmula presidencial y los miembros del nuevo Congreso de Diputados y el Senado, además de los miembros del Parlamento Andino, un foro internacional no vinculante.

 

El voto que los ciudadanos de una democracia depositamos en las urnas es un acto superlativo de confianza en aquellos que, “en nuestro nombre” y “representación”, van a ejercer las funciones de gobernar, legislar y fiscalizar, de acuerdo al rol para el cual los estamos eligiendo; por tanto, nuestra “voluntad y libertad”, alumbradas por el “conocimiento” que nos proporciona la “razón”, se ponen en juego en el momento que marcamos el logo y escribimos el número preferencial en la cédula.

 

El acto de elegir, por tanto, es un “acto genuino de la persona humana”; porque es la única que posee razón y libre albedrío, motivo por el cual es capaz de modificar sus instintos y emociones y trascender cualquier intento de “manipulación”, “engaño” o manoseo externo al que recurre la propaganda, publicidad o marketing político y por el que “cobra” miles y millones de soles, porque ese es su servicio.

 

Las encuestas de opinión política e intención de voto adquieren protagonismo en épocas electorales; porque su objetivo es el de “medir” con anticipación esa “voluntad” ciudadana de elegir y adquieren cierta “autoridad”, en tanto que se valen de la Estadística para mostrar sus resultados; pero no basta esta ciencia para acertar en el objetivo, por la sencilla razón de que la “libertad” de los votantes es un “valor intangible” que “no se mide”, ni se compra ni se vende, sino se decide en la soledad de una cámara secreta.

 

Este es el motivo por el cual, como sucedió una semana antes de las Elecciones Generales de 2021, los resultados reales distan mucho de los virtuales presentados por las encuestas; la “libertad” es un bien mayor y los peruanos lo sabemos, porque somos una sociedad con dificultades para someterse a las reglas y, aunque no se trata de defender el libertinaje, no sin razón se dice que “somos la nación peruana donde cada uno hace lo que le da la gana”.

 

Es por eso que los resultados van a depender de la exclusiva “decisión que hoy” tomen los votantes solos, frente a la gran papeleta de una enorme cantidad de candidatos. Pero no nos asustemos, vayamos despacio y con cuidado a buscar el logo o la foto del candidato, a marcar este logo en toda la fila horizontal, donde también lo vamos a encontrar, repetidamente, en las distintas columnas, en las que veremos unos recuadros para colocar los números de los candidatos de nuestra preferencia. Cantidad no es calidad.

 

La información es clave para decidir hoy, lejos de la manipulación y el engaño. Dicen que el voto de los peruanos es emotivo, a lo cual sin duda abonan las redes sociales, principalmente el TikTok y la falta de criterio y de herramientas para distinguir entre una noticia y una “noticia falsa”; una tarea pendiente de los comunicadores profesionales, un servicio necesario para un público, tantas veces, confundido por el mal uso de la Inteligencia Artificial.

 

De la elección que hagamos hoy dependerá la calidad de nuestros representantes en ambas cámaras; así como el presidente que gobernará, ojalá, los próximos 5 años. La multa por no votar es nada, en comparación a la verdadera multa que nos pondrá la vida si nos equivocamos en estas elecciones.


 

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