Fabiola Morales / El sistema de salud en UCI
- Fabiola Morales

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El ministro de Salud, Luis Dyer, ha iniciado su gestión con mucho dinamismo. A través de las distintas plataformas de comunicación, lo hemos visto visitando diversos hospitales y mostrándonos deficiencias administrativas que serían la causa del estado catastrófico en que se encuentra el sistema de salud.
Al respecto, es necesario diferenciar entre el MINSA, que depende del Ministerio de Salud y constituye el sistema estatal de salud pública que brinda un seguro como el SIS, y EsSalud, institución pública adscrita al Ministerio de Trabajo que brinda servicios de salud a los trabajadores formales y que se financia mediante el aporte de los empleadores y los colaboradores.
Entre los servicios que debe brindar EsSalud a sus asegurados están la atención médica y hospitalaria, las consultas con especialistas, los exámenes previos, los medicamentos y las emergencias. El SIS, cuyos asegurados también deben recibir estos servicios, está dirigido a quienes no cuentan con otro seguro de salud.
La separación de ambos sistemas es tal que, si una persona que pertenece a EsSalud llega por una emergencia a un hospital del MINSA y tiene que permanecer ahí por más tiempo, debe pagar ella misma los servicios médicos que le brindan, a tarifas similares a las de cualquier clínica privada.
Para salir de ese hospital, es necesario que otro de la red de EsSalud envíe una solicitud de aceptación de traslado —lo cual es muy difícil de obtener por la sobrepoblación— y, mientras tanto, el paciente es perjudicado económicamente por el hecho de haber llegado a un hospital del MINSA debido a la gravedad de su situación y a la cercanía de su domicilio o del lugar del accidente.
Las deficiencias de atención se producen en ambos sistemas y, como es lógico, si bien el ministro ha puesto la lupa en el aspecto administrativo del MINSA, como en las tardanzas para obtener una cita, el problema es mucho mayor y más complejo.
Pero, por lo pronto, Dyer no ha querido tocar a los médicos ni a nadie del staff, a quienes ha llegado a expresar sus “respetos”; una buena estrategia para quien es gestor y no médico, ya que está marcando la cancha de su accionar, que sería mejorar los procesos del sistema de salud.
Después de sus visitas inopinadas a distintos hospitales y centros de salud, el ministro ha expresado su diagnóstico: “el estado administrativo de los establecimientos es catastrófico”, ha dicho, y ha ofrecido cifras: 4,500 establecimientos han sido calificados en mal estado y 909 en situación precaria.
Ha señalado que uno de los problemas más graves es el atraso tecnológico, que pretenden atacar con prioridad para que el sistema fluya y se reduzca el tiempo de espera para obtener citas.
Otro de los problemas a los que se ha referido es la falta y el mal estado de los equipos médicos, por lo que se recurre a la tercerización o al alquiler de máquinas, como fue el caso de una resonancia, a razón de 350 mil soles mensuales, desde hace cuatro años.
También existen deficiencias en el mantenimiento de los hospitales y un incremento del gasto corriente en los últimos cinco años, que pasó del 30 % al 50 % del presupuesto.
Asimismo, se registra la falta de medicamentos o el sobrestock de otros que se vencen y ocupan almacenes que se alquilan para ello. Pero resulta más alarmante el hecho de que, ad portas del Fenómeno El Niño, el ministro haya dicho que no existe presupuesto suficiente, por lo cual deberá recurrir al sector privado para hacer frente a las carencias urgentes en salud.
El MINSA ha sido diagnosticado en estado muy grave. Esperamos su pronta mejoría.




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