Fabiola Morales / ¿Llorar sobre leche derramada?
- Fabiola Morales

- hace 1 día
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Mediante el camino de la censura y no de la vacancia, conforme la opinión autorizada de la mayoría de constitucionalistas, el Congreso apostó por un sorprendente juego de tronos para sacar al joven José Jerí y colocar al octogenario José María Balcázar, la carta de Perú Libre que lidera Vladimir Cerrón desde la clandestinidad, con operadores políticos muy bien entrenados.
Según sus declaraciones, Cerrón asegura que hubo una estrategia política impecable que los llevó al triunfo con los votos de los “disidentes de APP, AP y Podemos”, porque, de otra manera, “hubiera sido imposible para el partido ganar con sus 11 votos”, que se convirtieron en 64 a favor de Balcázar, con los que venció a su opositora, Maricarmen Alva, que solo llegó a los 46.
Sí, Jerí salió del cargo de la más alta magistratura del Estado por severas críticas, desde todos los sectores, por una conducta frívola y opaca; Balcázar ingresa también con duros cuestionamientos, debido a sus denuncias por parte del Colegio de Abogados de Lambayeque, por presunta apropiación de fondos; así como por su expulsión como juez por parte del Consejo Nacional de la Magistratura y también por su defensa del “matrimonio infantil”.
Con Balcázar, la izquierda radical celebra su vuelta al poder y Pedro Castillo, desde la cárcel, ya le solicitó el indulto, aludiendo, sin ningún reparo, a una supuesta promesa y compromiso adquirido en el contexto de su elección en el Congreso para asumir la Presidencia de la República hasta julio de 2026. Asimismo, el abogado de Vladimir Cerrón, Loly Herrera, ha sido llamado a ocupar el cargo de secretario general de Palacio.
Sin embargo, en su primer discurso, Balcázar se ha mostrado como “independiente”, ni de izquierda ni de derecha, aludiendo a que estas categorías ya no existen, y asegurando que, por el contrario, trabajará en tres puntos: la limpieza del proceso de elecciones generales, la lucha por reducir la delincuencia y, asimismo, por mantener la estabilidad económica del país; por lo pronto, si bien se ha reunido con el presidente del BCR, Julio Velarde, para calmar las aguas, también se ha cambiado a la gerente general de PetroPerú.
Sabemos los antecedentes del actual presidente del Perú, su origen y trayectoria; pero sospechamos que la sombra del prófugo Cerrón lo va a perseguir; detrás de cada decisión y negociación estarán los ojos y oídos de Vladimir para orientarlo y, de paso, podría pedirle favores para él y su gente, a pesar de que él nos quiera convencer de que no será “ni portero de Palacio”.
Aunque Balcázar ha dicho que podría realizar pocos cambios al actual gabinete ministerial, no es posible saberlo todavía; cuando lo juramente, conoceremos el rumbo que escogerá el gobierno de transición para los próximos meses, hasta que el nuevo presidente que se elegirá el 12 de abril asuma sus funciones.
Si José María Balcázar quiere concluir su mandato, debe aprender a caminar sobre la cuerda floja; porque, así como el Congreso lo ha elegido, lo podría vacar; lamentablemente, se ha convertido en costumbre cambiar mandatarios, como de camisa, más todavía cuando se constata que hacerlo no tiene ningún impacto en la bolsa de valores, ni en el tipo de cambio, ni en los mercados, ni en las calles.
Los líderes políticos no pueden seguir llorando sobre leche derramada; su tarea es fiscalizar de cerca el buen uso del Presupuesto de la República, denunciar los eventuales casos de corrupción y, sobre todo, estar atentos para que las próximas elecciones se celebren sin dilaciones ni contratiempos.




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