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  • Foto del escritorFabiola Morales

Fabiola Morales / Luz y sombra de un viaje


Luces y sombras del viaje de Dina Boluarte


La presidenta Dina Boluarte realizó el viaje más importante, en lo que lleva como mandataria, para participar en la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York. Una presencia necesaria que fue posible gracias al apoyo del Congreso que le permitió gobernar de manera remota, ya que por las razones que conocemos, no tiene un vicepresidente que la remplace.


Su participación era necesaria, tanto para su gobierno como para el país, porque este espacio que proporciona la ONU a los gobernantes, en especial a los menos visibles, les permite la posibilidad de presentarse al mundo y, sobre todo, realizar un networking (relacionamiento) con sus pares, organismos internacionales, inversionistas y la prensa internacional.


En el caso de la Presidente Boluarte, significaba además, obtener más reconocimiento internacional como mandataria, en un vecindario latinoamericano que todavía le es hostil, al menos en los casos de los Presidentes de México, Andrés López Obrador y de Colombia, Gustavo Petro. En este sentido, el viaje a Nueva York le permitió sumar un punto, con la reunión de Estado que compartió con Gabril Boric, Presidente de Chile, quien, si bien no ha tenido una actitud extrema, como si la tiene el mexicano, su gobierno se presentó retrechero con Boluarte, al menos al inicio.


La ONU posee su Agenda 2030 y, en estas asambleas anuales busca el compromiso de los Jefes de Estado en el cumplimiento de sus Objetivos (ODS). Este año, bajo el lema “Reconstruir la confianza y reactivar la solidaridad mundial”, les solicitó exponer sobre las soluciones que están ofreciendo sus países en sus necesidades de paz, seguridad y desarrollo sostenible. La Presidente Boluarte, quien ya había participado, en el mes de agosto, en la Declaración de Belém en Brasil, puso énfasis en su discurso a su compromiso en las acciones para amortiguar el Fenómeno de El Niño, la atención a los pueblos indígenas y el Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).


Este “enganche” de parte del discurso de la Jefe de Estado, con la Declaración de Belém, le permitió traer a la memoria de la ciudadanía el espaldarazo que, en esa oportunidad, obtuvo del Presidente de Brasil Lula da Silva quien, en su participación en esta misma Asamblea Anual, también destacó el tema de la crisis climática y la deforestación de la Amazonía. El respaldo de Lula, sin duda es importante, frente a la actitud de un López Obrador que obligó a pagar a los contribuyentes mexicanos un viaje más costoso hacia Chile, porque no quiso volar por el espacio aéreo peruano.


Sin embargo, la falta de una Estrategia de Comunicación Pública, le jugó mal a Dina Boluarte; lo cual, muestra que, en el Perú, al más alto nivel del gobierno político, no se conoce todavía la importancia del buen relacionamiento con el poder mediático –que no es propaganda ni publicidad ni marketing– y los demás representantes de la comunidad nacional y global.


En su agenda, le faltó preparar un encuentro con la prensa internacional y nacional, lo cual le habría ahorrado tener que responder mal a los medios que siempre quieren información y opinión apetitosa y la van a sacar, aunque sea a trompicones. Le faltó una reunión bilateral formal con un socio como Biden y otros de peso. Le faltó “seguridad” para que no se le cuelen impertinentes en su encuentro con inversionistas. Los errores que se cometieron demuestran que no consigue asesores profesionales o que prefiere rodearse de mediocres, con los que siempre es más fácil entenderse.


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