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Fabiola Morales / Nuevo gobernador y alcalde de Lima


Rafael López Aliaga Cazorla, es un provinciano que vivió en Chiclayo y estudió en Piura antes de emprender su exitosa carrera profesional en las áreas de la informática, las finanzas y la dirección de empresas. Lo conocí en la Universidad de Piura y, aunque siempre seguí su trayectoria, nuestro reencuentro se produjo en el mundo de la política, cuando ambos, formamos parte de Solidaridad Nacional, el partido fundado por el ex alcalde Luis Castañeda Lossio.


López Aliaga, el virtual gobernador y alcalde de Lima, desde muy joven, siempre fue un exitoso empresario, con especial sensibilidad social y, en esto último, nos reconocimos; porque como decía Lucho Castañeda: “No podemos acostumbrarnos a ver la pobreza como parte del paisaje”. Esta es una frase que hiere y, a la vez, empuja a dejar la poltrona que pudiera habernos reservado el destino, para complicarnos la vida intentando, al menos, servir a quienes carecen de los mínimos bienes materiales e inmateriales, a los que tienen derecho como todo ser humano.


El partido Solidaridad, fue refundado con el nombre de Renovación Popular, conservando sus raíces y haciendo énfasis en nuestra vocación Social Cristiana, a la que alude nuestro actual Presidente Rafael López Aliaga, por tanto, su plan de gobierno para la ciudad capital que, alberga la tercera parte de la población de todo el país, mira especialmente el rostro de los más olvidados quienes, en su mayoría, viven en los cerros que rodean Lima.


Es por eso que, cuando Rafael dice que quiere ser recordado como “el alcalde de los cerros” se refiere a que atenderá –como ya lo venía haciendo en su labor social con sus alumnos de la UNI– a las personas y familias enteras que, ahora no tienen para comer diariamente, no tienen agua, viven en condiciones infrahumanas y a expensas de la delincuencia, no tienen acceso a la salud ni a la educación y menos al esparcimiento.


La gran diferencia entre su narrativa y la marxista es que, el virtual gobernador y alcalde de Lima, se ha preparado y ha demostrado ser exitoso en la gestión de recursos económicos para dar más de 100 mil puestos de trabajo formal e invertir en el Perú y, en los lugares, donde nadie se atrevía a hacerlo. Así como que, es promotor de colegios para la clase media y baja en Lima, y de colegios rurales de alternancia en todo el país, donde la educación es de altísima calidad, tanto por sus contenidos científicos, prácticos y humanistas, como por la formación tecnológica y en idiomas modernos.


Comprensible que, quienes usan a los pobres como “clientelaje y discurso político”, pero que, en la práctica, los mantienen siempre en condiciones de “estirar la mano” para recibir un “bono” del gobierno, estén nerviosos con la gestión de López Aliaga; como lo estuvieron con aquélla, en la que participó también como regidor de la Municipalidad de Lima y asesor ad honorem, donde se hicieron los Hospitales de Solidaridad, el Parque del circuito de las Aguas, los Clubes Zonales, el by pass hacia los cerros que son las escaleras, el Transporte Metropolitano y un sin fin de obras, con pocos recursos económicos y menos cacareo.


El resultado de estas elecciones en Lima -con la alta abstención de ciudadanos de distritos considerados de clase A y B- y en todo el Perú, ha demostrado que los ciudadanos están hartos de las promesas, la incompetencia y alta sospecha de corrupción del gobierno central y quiere un profundo cambio.


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