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Fabiola Morales / Periodistas en Palacio


Los escándalos que envuelven al Presidente de la República se suman día tras día, tanto que la Fiscalía ha golpeado la puerta de Palacio de Gobierno para llevar a cabo las investigaciones pertinentes; sin embargo, para el asombro de todos, tuvieron que esperar horas en las dos ocasiones que acudieron para obtener información. Por el contrario, dos periodistas de Latina, dos de Radio Programas y una periodista renunciante de América Televisión, fueron recibidos con alfombra roja.


Dos hechos que muestran, por una parte, el desprecio a las instituciones oficiales por donde debe canalizarse la justicia, y por otra, el intento de empatizar con quienes tienen el poder, desde sus distintas plataformas informativas, de crear una “imagen” presidencial favorable, maquillando y planchando arrugas, para aparecer ante “el pueblo” como el pobrecito hijo de campesinos, el caudillo del sombrero, el salvador de todos los males de un país cholo, explotado por los blancos herederos del conquistador.


La pregunta es: ¿están dispuestos los personajes que ejercen el periodismo y asistieron al llamado del Presidente, a colaborar con Palacio en el objetivo de lavarle la cara al Gobierno? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, las señales que han dado son bastante controvertidas y discutibles, por diversos motivos; pero principalmente, porque su visita social no abonó a favor de un público que espera de los informadores NOTICIAS sobre la grave situación política que estamos viviendo.


Estos periodistas que asistieron a Palacio, sin lograr contenidos noticiosos para el público que es el sujeto del derecho a la información, perdieron el tiempo, por decir lo menos; además, perdieron un porcentaje importante de CREDIBILIDAD que, alguna de ellas, había sembrado y cosechado toda la vida, sin pensar que los valores cuestan construirlos, pero cualquier mala decisión, se los puede traer abajo en minutos.


El público quería respuestas a las preguntas que se hacía, en medio de esta vorágine de actos, por demás sospechosos de corrupción, como el asunto de la licitación de Petroperú -que tuvo que ser anulada- para explotar biodiésel por casi 300 millones de soles que ganó la empresa Heaven Petroleum Operators, después que el mandatario recibió en dos ocasiones a su representante Samir Abudayeh Giha; y de los escándalos de las visitas a la casa de Breña -la Casita de Chocolate- de Karelim López acusada de conseguir negocios con el Estado a distintos “clientes”, de manera dudosa.


Es indudable que los actores de los medios de comunicación tienen poder, son parte del poder fáctico, por eso los invitaron. El poder es una herramienta, el asunto de fondo es preguntarse sobre cómo y para qué utilizar el poder que se tiene, ya sea porque ha sido entregado por los ciudadanos, mediante el voto popular, o porque se ha ganado gracias a la AUTORIDAD que se ha conseguido por el ejercicio de la profesión o por la conducta que muchos aprecian.


No son pocos los medios y los periodistas que abusan de ese poder para conseguir un beneficio frugal que se expresa en vender sus contenidos al mejor postor, no sólo por dinero y bienestar, sino a cambio de inflar su ego como un globo que sube a costa de no pesar nada y con la ayuda de los vientos a favor; sin pensar que, así como sube, un día se pierde en la atmósfera sideral más temprano que tarde.


Los ciudadanos estaremos atentos a estos periodistas que fueron a Palacio y no consiguieron noticias, defraudando a un público ávido de información de un Presidente que calla por estrategia.


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