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Gratitud y Admirable Sencillez.

  • Foto del escritor: Miguel Dávila Gagliardo
    Miguel Dávila Gagliardo
  • 28 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

Hay personas que, a pesar de la relevancia de sus cargos o la profundidad de sus conocimientos, mantienen una esencia intacta: la sencillez de los grandes. Carlos Anderson es, sin duda, una de ellas. Hoy, al mirar atrás, no solo celebramos su brillantez intelectual, sino sobre todo su calidad humana y esa amistad incondicional que ha sido un pilar para nosotros.


Desde los primeros pasos de Efectividat, cuando el proyecto era apenas una visión, Carlos estuvo ahí. Se sumó como columnista con un entusiasmo contagiante, brindándonos su respaldo permanente sin pedir nada a cambio más que la oportunidad de compartir ideas para construir un país mejor. Su pluma, siempre aguda pero accesible, nos acompañó de forma ininterrumpida, convirtiéndose en una de las voces más respetadas y queridas por nuestros lectores.


Su sencillez siempre fue su mayor distintivo. A pesar de sus múltiples compromisos, Carlos siempre encontró el tiempo para cumplir con su columna, para tener una palabra de aliento y para demostrarnos que el éxito no está reñido con la humildad.


Su ausencia en nuestras páginas dejará un vacío difícil de llenar. Lo vamos a extrañar profundamente: extrañaremos su lucidez, sus análisis certeros y, por encima de todo, la calidez de su trato. Carlos no solo fue un colaborador; fue, y seguirá siendo, parte de la familia de Efectividat

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