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Juan de Dios Guevara / Elijamos bien. Pensemos (2 de 3)


Queremos líderes que nos lleven a una economía del conocimiento, con una transformación digital, que genere una revolución cultural de creación de valor. Que cambie el chip de los peruanos, para ser cada vez mejores, más proactivos, con ganas de insertarnos en el mundo, con interés colectivo de superar ese modesto 0.3%, con que participamos en la riqueza actual del planeta. Qué entiendan y sepan transmitir que, sin esfuerzo y educación permanente, no hay progreso.


Qué crear cadenas de valor por todo el país, no es malo. Qué la única manera de eliminar la pobreza es creando riqueza, y para ello, no hay que matar la gallina de los huevos de oro. En artículo pasado, la semana pasada, escribí sobre la Agricultura Moderna, resaltando los logros obtenidos por la misma, indicando que cómo toda obra humana es perfectible, por lo que invocaba a: “La conveniencia de propiciar un diálogo inclusivo para que todos, juntos como peruanos, trabajemos en lo que nos une, con miras a hallar una solución equilibrada que beneficie a los trabajadores, a los empresarios y al país en su conjunto”.


Pero de inmediato, estos representantes, mal elegidos por el pueblo, con evidentes muestras de desconocimiento del sector, y de la Constitución, proponen dentro de otros un Proyecto de ley Agraria, con un Régimen Laboral Agrario de la gran empresa, sin que exista régimen laboral en función al número de trabajadores.


Es inconstitucional una norma que distinga por número de trabajadores. Es inconstitucional una Remuneración Mínima Vital (RMV) para un sector determinado, la RMV se fija para todo el país, menos aún para un sólo tipo de empresa tomado en cuenta la facturación o el número de trabajadores. No existe ningún sustento técnico para que se considere una RMV en función a un promedio obtenido considerando además de remuneración básica, la CTS y gratificación, los bonos de desempeño, rendimiento, asistencia perfecta y permanencia. Si así fuese y para no discriminar a la industria minera se le tendría que poner una RMV de S/3,162 soles, a la construcción civil de S/1,679 soles y así sucesivamente.


Aceptar la actualización de estos conceptos en los mismos porcentajes que las ganancias promedio cada 3 años no se ha establecido jamás en una norma legal para actividad alguna. De nuevo es discriminatorio y castiga la mejora en la productividad agraria. La participación de los trabajadores en la productividad de las empresas donde trabajan se da a través del reparto de utilidades y no a través de este tipo de fórmulas discriminatorias e inconstitucionales.


En su propuesta, prohíben la intermediación laboral para actividades principales (ejemplo, sólo se permitiría limpieza, vigilancia, etc.). La tercerización o subcontratación está permitida en todos los sectores, y sería inconstitucional y discriminatorio que se excluya en esta propuesta de ley. No hay ningún sustento técnico para duplicar la participación de utilidades solamente en el sector. Esta norma es discriminatoria a menos que se duplique la tasa de utilidades para todos los demás sectores de la economía. Los bonos de productividad y competitividad son en todos los sectores de la economía una prerrogativa de la empresa. Nuevamente es discriminatoria la imposición de bonos.


Y podemos continuar en las observaciones a esta propuesta de Ley, que sin necesidad de ser adivino significará que la Agricultura Moderna, que sólo ha llegado al 4.9% de las áreas cultivables (202,000 Ha), de un área agrícola total cultivada de 4¨155,000 Ha, reduciendo en 9% la informalidad de los trabajadores en el sector, bajando de 84% a 75%, del 2004 al 2017, pasando de 462,000 puestos de trabajo formales en el 2004 a 881,000 puestos de trabajo en el 2019, reduciendo la pobreza en el sector agrícola a nivel nacional de 81.3% a 30.3% en el 2019, y en la costa del 67% al 14%, además de haber logrado una reducción de la brecha de género, multiplicando por 8 la participación femenina, hasta convertirla en un 55% de los trabajadores en el sector, simplemente significará, su pronta paralización.


Y esa paralización del progreso, de la dinámica que se debe lograr para la mejora en todos los sectores del país, son las consecuencias del populismo, irresponsabilidad e ignorancia de los representantes, mal elegidos por el pueblo, qué no conocen de la competitividad que debemos lograr para insertarnos en el mercado global, y así poder generar empleo formal, divisas, y prosperidad, tan necesaria para nuestro país. Y todos bien sabemos, que si generamos empleo, reducimos la delincuencia y la pobreza.



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