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Juan de Dios Guevara / Decisiones (3 de 4)


Gran frustración, que ya fue, y que ahora debería recuperarse la idea, para hacerla tanto con Brasil, como con otros países, y en diversos sectores, sabiendo aplicar las diferentes modalidades convencionales y no convencionales del comercio exterior, de acuerdo a la cantidad de acuerdos comerciales que tiene suscrito el Perú y que no los utiliza a cabalidad, por una falta de capacidades empresariales, a desarrollar, y a ejercer. Esa es una actividad a desarrollar entre la Academia y la Empresa


La gestión empresarial, unida al desarrollo tecnológico avanza sin cesar por la obtención de la máxima competitividad. Decisión que debemos tomar o simplemente ver pasar el tren de la historia. Cómo bien canta Rubén Blades, cantautor, músico, actor, abogado, político y activista panameño, egresado también de Harvard, (Estamos en el mundo del conocimiento, nos guste, o no nos guste) “Decisiones, decisiones…”


Acá hay que trabajar, y mucho. Decidamos. Alimentar y vestir al mundo es una posibilidad. Darle calidad de vida por desarrollos industriales, tecnológicos, científicos, que nuestra biodiversidad, gracias a la vida, nos la ha dado, podemos con valor agregado, ofrecer. Tenemos todo. Decisiones debemos tomar


Pero bueno, ha pasado la semana y no escuché el anunciado plan prometido. Debe haber un seguimiento de lo que se ofrece. Entiendo que cuando uno ocupa un alto cargo en el país, es porque conoce el Perú, sabe sus problemas y tiene propuestas de solución para ejecutar. Por ello, me llama la atención estos consejos de ministros descentralizados, con una alta movilización de recursos, físicos y económicos.


Es bueno recordar que estamos en el siglo XXI, y con pantallas de todo tamaño, y con el audio bien claro, compartiendo pantallas, podemos interactuar las 24 horas diarias, los 365 días al año, por la fibra óptica. Y esto, lo pueden hacer equipos de trabajo multidisciplinarios, trabajando interdisciplinariamente, para lograr productos transdisciplinarios por todos los territorios del país, y estos a su vez con el mundo entero. Es cuestión de tomar decisiones, ¿qué queremos para nuestras generaciones futuras? Si queremos un mejor futuro, tenemos que racionalizar nuestros gastos, optimizar el uso de nuestros recursos, hacer uso de la economía del conocimiento, porque nuestras necesidades son inmensas. Necesitamos de los mejores, de los que saben.


Y la decisión a tomar, es por parte de todos los actores de la sociedad civil, sin exclusión. Recordando otro CADE pasado, en donde invitaron a Michael Porter, profesor de Harvard y nada menos, Director del Instituto de Estrategias Empresariales y Competitividad, de la misma universidad.


Fue claro, y les dijo: “La primera es que el Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad. La segunda es que la economía peruana no tiene un rumbo definido. La tercera es que el crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población. La cuarta es que el Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil. La quinta es que el Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”. La sexta es que la mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”. La séptima es que, a largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad. La octava es que los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer”. Los ahí presentes, casi los mismos de siempre, aplaudían a rabiar, se tomaban fotos con el expositor, y con unos ¡salud! Y otros más, cantaban “Cómo no te voy a querer…cómo no te voy a querer…”


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