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  • Foto del escritorJuan de Dios Guevara

Juan de Dios Guevara / Derecho a la vida (2 de 2)


Las consecuencias de la pobreza en que estamos inmersos, se reflejan en que en la última década no se muestran reducciones significativas en los niveles de anemia infantil. Los porcentajes de anemia de niños entre 6 y 35 meses, en el período 2009-2023, han sido del 50.4 % en el 2009 y ahora, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes), la anemia infantil en el primer semestre del 2023 fue de 43,6 %; mientras que en el 2021 era de 38,8%, su punto más bajo. Esto es un aumento de 5% en solo dos años y medio.


En Puno, Ucayali, Huancavelica, Loreto y Madre de Dios la anemia afecta a 6 de cada 10 niños En 10 regiones del país, más de la mitad de los infantes están en esa condición. La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera que, para ser un problema leve, tiene que ser menos del 20%, y la mejor que es Moquegua, tiene 28%, y cuando una población pasa el 40% pasa a ser considerada un problema de salud pública severo.


El ex ministro de Salud, Víctor Zamora, considera que una de las razones del aumento de 5% en solo dos años y medio, “es que la mandataria Dina Boluarte, cuando era titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) en el 2021, eliminó el programa de incentivos municipales para la anemia, el cual consistía en que promotores de salud realicen visitas domiciliarias para orientar a las madres en tema de alimentación y verificar que los niños estén tomando sulfato ferroso. Había 900 municipios en el programa”. “Y esto es parte del impacto que vemos”. También resaltó los cambios en la cartera, 6 ministros en 2 años.


Por su parte la presidente Boluarte, en su discurso del 28 de julio, lanzó el programa Niños de Hierro, para combatir la anemia, sin que a la fecha se conozca algo de su implementación.


El impacto de la anemia en los niños es tremendo, ya que afecta su rendimiento físico, mental. Se aborta su proyecto de vida, por las consecuencias en su salud, desarrollo cognitivo y aprendizajes. Su capacidad de aprender es menor, por menor capacidad de concentración, menor memoria. Su capacidad física, es más reducida, su crecimiento se retrasa, se le debilita su sistema inmunológico. En resumen, menor productividad. Un niño así, se vuelve un pasivo para la sociedad, ya que por más educación que más grande se le quiera dar, no va a poder responder adecuadamente. Va a crecer debilitado. El porcentaje es muy alto, es casi la mitad de las próximas generaciones.


Este debe ser un problema prioritario en el país. Por no atender la primera infancia, numerosos proyectos de vida, los estamos frustrando. Acaso, es posible permitir que nuestras próximas generaciones convivan con una población debilitada. Creo que no, este es un grave problema nacional. Estamos hipotecando nuestro futuro.


El Colegio de Nutricionistas advierte de la vulnerabilidad que tienen muchas familias por menor acceso a alimentos de origen animal que previenen este mal en menores de 6 a 35 meses. Piden acciones al Ejecutivo, como el de sensibilizar a la población para combatir la desnutrición infantil. Enriquecer alimentos básicos con micronutrientes. Hierro y ácido fólico para niños y madres, como suplemento. Lactancia materna efectiva en los primeros 6 meses. Proporcionar una alimentación balanceada, en escuelas y comunidades. Campañas de des parasitosis, donde las haya. Que exista una educación nutricional, para padres y cuidadores, entre otros.


Esto es, darles a nuestros niños, la oportunidad de ejercer su derecho a la vida, con todas sus capacidades humanas. No se debe perder un instante. Es urgente un plan que permita a las familias cubrir la canasta básica familiar y la alimentación adecuada para nuestros niños. No podemos vivir la paradoja de ser un país galardonado por su gastronomía, y que suframos el problema de una mala nutrición, generando personas limitadas hacia futuro.



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