Juan de Dios Guevara / Perú ante el Tablero de la Soberanía
- Juan de Dios Guevara

- hace 8 minutos
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De la Doctrina Monroe al Efecto Switchboard
El Perú del 2026 se encuentra en una encrucijada histórica. Mientras el Megapuerto de Chancay comienza a mover los engranajes del comercio global y nos preparamos para la cumbre APEC en Shenzhen (China) este noviembre, un viejo axioma geopolítico vuelve a escena con una fuerza que no podemos ignorar: la Doctrina Monroe.
Las recientes señales de Washington, marcadas por un enfoque renovado sobre el control del hemisferio occidental, han puesto a reflexionar a los analistas. La advertencia es implícita, Sudamérica es vista nuevamente como una zona de influencia exclusiva. Pero el mundo de hoy no es el de 1823. En un entorno de multipolaridad y redes digitales, ¿cómo debe reaccionar el Perú ante este choque de titanes entre el Norte y el Asia?
Entre el Garrote y la Ruta de la Seda
Como Director Fundador y ex-Presidente de la Cámara de Comercio e Integración Peruano Brasileña (CAPEBRAS) 1987-1995, he sido testigo de décadas de promesas y amenazas diplomáticas. La realidad hoy es innegable: China no es un invitado de paso; es el principal motor de nuestra infraestructura, energía y minería. Pero cuidado: la soberanía no se trata de cambiar de «dueño», sino de dejar de tener uno.
El riesgo de quedar atrapados en una nueva «Guerra Fría» por el control del Pacífico Sur es real. Ante la presión de un bloque y la inversión del otro, el Perú no debe elegir un bando, sino fortalecer su propia identidad económica. Frente a la Doctrina Monroe, debemos anteponer la Doctrina de la Soberanía Industrial.
El Efecto Switchboard: El Perú como el Conmutador del Siglo XXI
Mi Libro 9: «PERÚ: LA SOBERANÍA INDUSTRIAL», que forma parte de una saga de 9 volúmenes listos para ver la luz, propone una salida audaz: el Efecto Switchboard.
El concepto de Switchboard (Conmutador) plantea que el Perú debe ser el nodo indispensable donde el Atlántico brasileño se encuentra con el Pacífico asiático. Si logramos que el flujo de proteína, minerales y tecnología pase por nuestras manos —generando valor agregado nacional y soberanía logística—, nos volvemos una pieza tan crítica para la economía mundial que ninguna doctrina externa podrá ignorarnos. La soberanía moderna no se grita; se construye con ingeniería, derecho internacional y visión de mercado.
Una Cruzada Nacional por el Conocimiento
Este noviembre, en Shenzhen, se definirá quién lidera la tecnología y el comercio de los próximos 50 años. No podemos ir a China como simples espectadores. Debemos ir con un plan técnico y una voz unificada. La saga «Visión Nación» no es solo una bitácora de nuestras crisis; es el «Libro Blanco» que el empresariado y la política peruana necesitan para negociar con autoridad.
Producir esta obra y llevarla a los centros de decisión es un desafío de ingeniería editorial que hoy se convierte en una verdadera cruzada nacional. Es el momento de que el sector privado —empresas navieras, tecnológicas, mineras y agroindustriales— se sumen como aliados estratégicos y patrocinadores. A esta misión deben unirse los grandes motores de la Banca, que financian el desarrollo, y las instituciones de la Academia, que custodian el rigor científico de nuestras propuestas.
No se trata solo de auspiciar una colección de libros, sino de respaldar el activo intelectual que blindará nuestras inversiones y nuestra soberanía ante los vientos de cambio que vienen del Norte y del Este. El Perú no es el «patio trasero» de nadie; es la Puerta Principal del Pacífico. Es hora de que tomemos la llave juntos.
Quedo a su entera disposición para sumar esfuerzos en esta misión nacional.








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