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Juan de Dios Guevara / Este sistema electoral (3 de 3) 



Conocemos que la agricultura moderna, con sólo unas 200,000 hectáreas, con tierras tituladas, asistencia técnica, riego tecnificado, acceso a la banca comercial, producción orientada a la exportación, generan alrededor de unos 10 mil millones de dólares de ingresos anuales.

 

No es difícil, por tanto, imaginarse, todo lo que se pudiera generar de valor en este inmenso territorio, si lográramos desarrollar una agricultura moderna, cómo se ha podido lograr en esas escasas 200 mil hectáreas.

 

Evidentemente, no estamos articulando toda nuestra oferta posible, con la demanda internacional. Nos hemos concentrado en algunos productos y algunos mercados.

 

Existe un potencial a trabajar, para lo cual la transferencia de capacidades a nuestra diversidad territorial resulta vital, ya que, por esta diversidad, debemos tener la capacidad de encontrar nichos de mercado en el mundo, el cual cómo sabemos está lleno de oportunidades comerciales, ya que el pan nuestro de cada día, cómo los derivados del valor de cada producto son necesariamente demandados globalmente.

 

Otro rubro es la minería, que gracias a nuestra  orografía con nuestra emblemática cordillera de los Andes, nos ha llevado a ser un país polimetálico, con una gran riqueza mineral, tal como nos lo revela el estudio del Instituto Peruano de Economía (IPE), que analiza 51 proyectos registrados en el Ministerio de Energía y Minas, con un monto de inversión conjunta US$ 54.556, destacando que, solo en cobre, los proyectos mineros sumarían inversiones por más de US$ 39 mil millones, capaces de generar millones de empleos permanentemente, incrementar en un 270% nuestro PBI y aumentar en 180% los impuestos y contribuciones. Sólo estos 51 proyectos según el IPE, reducirían en un 22% nuestros niveles de pobreza.

 

Estos proyectos no son todo nuestro potencial minero, existe un enorme potencial geológico por explorar. En la actualidad se tiene una cartera de 75 proyectos de exploración con un monto global de inversión de US$ 647 millones, distribuidos en 17 departamentos del país. Lamentablemente la producción y la inversión minera, por nuestro complicado entorno económico, político, social, viene decayendo anualmente.

 

Por ejemplo, el cobre en dónde hasta hace unos años, éramos el segundo productor mundial (2.7 millones de TM) luego de Chile (5 millones de TM), y en dónde se pensaba que podíamos superarlo por nuestro potencial, ya hemos pasado al tercer lugar, detrás de la República Democrática del Congo (2.8 millones de TM).

 

Este producto del cobre en la actualidad, tiene muchos usos, tal como en la industria eléctrica, la plomería, la fabricación de monedas, la artesanía y decoración, la industria de la construcción, la medicina, la electrónica, la industria alimentaria, los equipos de refrigeración y aire acondicionado y la fabricación de automóviles eléctricos, que cada vez es mayor su uso, y que los chinos el mayor productor mundial, proyectaba fabricar en el complejo industrial de Chancay, el cual ahora por los cambios sorpresivos en la concesión del mega puerto, luego de 3 años de haber suscrito el contrato, se ha puesto en duda, hasta con la sutil advertencia del representante de Cosco, en ir a los arbitrajes internacionales, en dónde por lo general perdemos.

 

Es demasiado lo que estamos perdiendo por no utilizar plenamente nuestros recursos mineros, y nuestros recursos del agro, por nuestra rica biodiversidad. Sin contar lo que perderemos, si los capitales chinos se retraen por estos cambios de las reglas de juego, que ha preocupado de sobremanera a los inversionistas orientales, para llevar a la realidad este proyecto completo en Chancay, que ascendería a unos 7 mil millones de dólares.

 

Por las informaciones que se leen van a terminar el puerto, por lo cual han invertido para su primera etapa, mil trescientos millones de dólares, y ahí se podrían quedar.

 

Adicional, a lo que perderemos en nuestras potencialidades en la industria naval, en turismo, en pesca, en nuestros recursos forestales, en nuestra antigua industria textil, y en los posibles desarrollos en metalurgia, química, metal mecánica y servicios en general, que, con autoridades probas, capaces y que quieran al Perú, nos podrían llevar si quisiéramos, a ser una sociedad próspera y feliz.

 

Pensemos en nosotros y en nuestras futuras generaciones. Cambiemos este sistema electoral por uno que permita la calificación de postulantes, rigurosamente clasificados, por conocimientos y probidad.

 

Son muy grandes las responsabilidades y deberes que se necesitan para aprovechar todas las grandes oportunidades, que tiene el Perú, para dejar en manos de cualquiera su dirección y gestión.


 

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