Juan de Dios Guevara / Singapur y Dubái
- Juan de Dios Guevara

- hace 8 horas
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¿Por qué ellos son Dueños y nosotros entramos en la «Repartija»?
En el Perú de hoy, parece que la palabra Soberanía ha sido borrada del mapa, reemplazada por la conveniencia de la repartija. Mientras nos frotamos las manos por los F-16 estadounidenses o celebramos el «regalo» de la ampliación del Callao, del otro lado permitimos que Chancay se convierta en un enclave bajo condiciones de exclusividad que no se ven en ningún hub soberano del mundo. ¿Quién tiene la llave del encendido del Perú: Washington o Pekín?
El intercambio de opiniones en los pasillos del poder revela una «idiosincrasia de la derrota»: esa sensación de inferioridad donde nuestras autoridades se sienten cómodas siendo peones. Se deslumbran con el «brillo» de la tecnología extranjera, pero pierden el partido antes de salir a la cancha porque ya entregaron la estrategia a cambio de un lobby.
El Espejo de Singapur: Anfitrión, no Satélite
Singapur es un caso maestro de equilibrio. Alberga el centro logístico más crítico de la Marina de EE. UU. en el Sudeste Asiático, pero su principal socio comercial es China.
El Hecho: El acuerdo de 1990 permite a EE. UU. usar la Base Naval de Changi, pero la base es 100% propiedad soberana de Singapur.
La Diferencia: Comprenden que el 85% del éxito no está en el equipamiento, sino en la Arquitectura de Decisiones y el liderazgo soberano; la tecnología es inútil sin el software mental para gobernarla.
Dubái y la Neutralidad del Nodo
Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), aloja escalas de portaaviones de EE. UU., pero esa cooperación militar no les impide construir una autonomía financiera agresiva mediante el proyecto mBridge, liquidando comercio con Asia fuera de la hegemonía del dólar. Dubái es el dueño de la infraestructura y no permite que un aliado militar le dicte con quién comerciar. Eso es Soberanía Industrial.
La Tenaza de Subordinación Estratégica
El Perú está quedando atrapado en una tenaza de subordinación: por un lado, aceptamos compras militares que nos atan al software controlado por Washington; por otro, permitimos una exclusividad en Chancay que nos convierte en un apéndice logístico de Pekín. Estamos loteando el país: un muelle para unos, una base para otros, rompiendo el concepto del Switchboard que debe ser neutral e indivisible.
El Capital Humano: La Pieza Faltante
Sin embargo, ninguna infraestructura nos dará libertad si no contamos con una conciencia colectiva y una visión de futuro. Los chinos no son líderes hoy por casualidad; hace décadas lanzaron un plan estratégico enviando a millones de sus ciudadanos a capturar el conocimiento en las mejores universidades del mundo. Hoy, dominan las habilidades técnicas porque invirtieron en su gente.
El Perú necesita, con carácter de urgencia, un Plan Estratégico de Desarrollo que incluya la formación masiva de cuadros técnicos y estratégicos. Sin una élite profesional preparada en leyes internacionales, ingeniería naval y finanzas digitales, la ansiada soberanía es solo una ilusión. La infraestructura se puede comprar, pero la capacidad de mando se cultiva.
Hacia la Recuperación de la Gobernanza
Para dejar de ser peones, el Perú debe implementar de inmediato tres ejes:
- Fin de la Exclusividad Portuaria: Los servicios en Chancay deben estar abiertos a la competencia, garantizando que el puerto sirva al Perú y no solo a una naviera.
- Protocolos de Uso Soberano: Cualquier inversión en el Callao debe estipular que el suelo es inalienable y que el Perú mantiene el derecho de servicio a cualquier bloque sin veto externo.
- Formación de Cuadros Soberanos: Crear un fondo nacional para capacitar a nuestros ingenieros y diplomáticos en los centros de innovación global. Necesitamos que los peruanos tomen las decisiones, no que lean los manuales que otros escriben.
Conclusión: El Orgullo de ser el Nodo
La ubicación del Perú es tan potente que no necesitamos mendigar; deberíamos estar dictando las condiciones para que ambos bloques compitan por servirnos. El Perú tiene todo para ser el arquitecto de la región, siempre y cuando sus autoridades dejen de actuar como comisionistas y empiecen a actuar como patriotas con visión de futuro.








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