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Juan Pablo Aranibar / G2G en el Perú 

  • Juan Pablo Aranibar
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

Más de S/ 106 000 millones comprometidos sin presupuesto asegurado

En los últimos años, el Estado peruano ha asumido compromisos bajo la modalidad Gobierno a Gobierno (G2G) que superan los S/ 106 000 millones en proyectos de inversión. Se trata de una cifra sin precedentes, equivalente a varios años de inversión pública en sectores clave como infraestructura hídrica, transporte y desarrollo agrario. El problema no es menor: estos compromisos han sido asumidos sin contar, en muchos casos, con presupuesto efectivamente asegurado.

 

El G2G ha sido presentado como la solución frente a la ineficiencia histórica del aparato estatal. Rapidez, transparencia y capacidad técnica extranjera han servido como argumentos recurrentes. Sin embargo, la experiencia reciente muestra que el G2G no elimina las restricciones fiscales ni reemplaza la planificación presupuestal. Lo único que hace es adelantar decisiones de gasto futuro, tensionando la caja fiscal y trasladando el problema a los siguientes ejercicios.

 

S/ 106 000 millones anunciados, pero con ejecución limitada

Comprometer más de S/ 106 mil millones sin una programación multianual sólida implica asumir un riesgo fiscal significativo. Estos montos no desaparecen: se convierten en obligaciones que compiten con salud, educación, seguridad y mantenimiento de infraestructura existente. Cuando no hay respaldo presupuestal real, el resultado es previsible: reprogramaciones, retrasos, mayores costos y pérdida de credibilidad del Estado.

 

El Ministerio de Economía y Finanzas termina operando en un escenario de alta presión política y baja flexibilidad fiscal, revisando compromisos ya asumidos y tratando de evitar que el desequilibrio se traduzca en ruptura de la regla fiscal o en conflictos contractuales.

 

Chavimochic: el contraste entre anuncios y ejecución

El proyecto Chavimochic es un ejemplo claro de esta brecha. A pesar de ser uno de los proyectos emblemáticos del portafolio G2G, su ejecución durante el último año ha sido baja, muy lejos de la magnitud del compromiso asumido. El proyecto sigue acumulando anuncios, expectativas regionales y decisiones políticas, pero con avances físicos y financieros que no acompañan el discurso.

 

Esto confirma una lección clave: el problema no es la modalidad, sino la falta de madurez técnica, cierre financiero y gestión institucional previa. Cambiar el tipo de contrato no corrige proyectos mal preparados.

 

La repetición del patrón: Majes, Siguas, Alto Piura, Poechos, Chinecas

El mismo patrón se repite en otros megaproyectos como Majes Siguas, Alto Piura, Poechos y Chinecas, todos ellos con inversiones de miles de millones de soles y años de postergación acumulada. En conjunto, estos proyectos representan una presión fiscal enorme y una fuente permanente de frustración social.

El G2G, concebido como una excepción para proyectos altamente complejos, se ha convertido en la regla, incluso cuando los problemas no están en la contratación, sino en la planificación, la gestión del suelo, la ingeniería básica y la priorización del gasto.

 

Contratar rápido no es ejecutar bien

Uno de los errores más graves del debate público es confundir velocidad con eficiencia. Transparencia no es solo firmar convenios con otros Estados; también implica justificar decisiones, evaluar alternativas y rendir cuentas sobre resultados. Un proyecto de miles de millones de soles mal planificado sigue siendo un mal proyecto, aunque se ejecute bajo un esquema G2G.

 

Reflexión final

El Perú no enfrenta un déficit de anuncios, sino un déficit de ejecución responsable. Comprometer S/ 106 000 millones sin presupuesto asegurado no es una muestra de audacia, sino una señal de debilidad institucional.

 

El verdadero desafío del Estado no es firmar más convenios Gobierno a Gobierno, sino recuperar la disciplina técnica, fiscal e institucional de la inversión pública.

 

La pregunta sigue siendo inevitable:

¿cuántos de esos S/ 106 000 millones anunciados se traducirán realmente en obras concluidas y funcionando?

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