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Roger Grandez / Endeudamiento piramidal 

  • Roger Grandez
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

La experiencia reciente de la municipalidad provincial de Requena, y de su alcalde, porque un día se le ocurrió que la mejor manera de hacer progresar a su distrito es diseñar proyectos de inversiones cualesquiera que sean ellos, sin poner límites de costos y sin tener en consideración los cambios climáticos extremos, hoy presente con mayor intensidad.

 

En sus 4 años de gestión municipal nos está demostrando que los proyectos de inversión ejecutados y en ejecución están totalmente desenfocado de un bienestar colectivo para alcanzar futuros prósperos. Sus proyectos priorizados se relacionan directamente con la desproporcionalidad en sus costos con diseños arquitectónicos que no se ensamblan con su paisaje natural, quitando la oportunidad de generar valor a su patrimonio en un rito simbólico de que sus gentes lo consideren como suyo, y así evitar el deterioro progresivo de su ornamento sin propósito común.

 

 

La discrecionalidad de sus acciones, avalada en la ley de descentralización y su ley orgánica, le otorga capacidades para poder interactuar con presupuesto público pata atacar directamente al corazón del problema público; sin embargo, las angustias de sus gentes se encuentran pendientes de atención a pesar de administrar y gastar en ejecución de obras s/239 millones desde el 2023 al 30 de marzo 2026.

 

Una de las fuentes importantes que hizo posible esta millonaria inversión fue generada por el Fideicomiso del Plan de Cierre de Brechas (FPCB), cuya orientación está enfocada a mejora la ornamenta de la ciudad de Requena, y no precisamente a su objetivo central: atender a sus poblaciones vulnerables de su zona rural.

 

No contento con desenfocarse de una realidad en concreto, exigió un endeudamiento público en el marco del FPCB, logrando la publicación del DS N°019-2026-EF para la emisión de bonos del tesoro por un valor de s/152 millones, para endeudar a la municipalidad hasta el 2036, pagando anualmente un promedio de s/20 millones con recursos del canon petrolero. La tercera parte de la deuda contraída, para obras civiles dentro de la ciudad, es para pagar intereses. El alcalde se convirtió en un gestor comercial.

 

Esa lección de financiamiento piramidal, ahora tiene a un seguidor: el jefe de pliego del Gore Loreto, que está intentando un endeudamiento en el marco del fideicomiso de la Ley 30897, por un valor de s/1,004 millones en los términos financieros que tiene el Banco de la Nación (de 2026 a 2031, se va pagar 262 millones anuales, hasta alcanzar un pago total de s/1,574 millones) con un rendimiento financiero de aproximadamente 3 veces al esquema de deuda por emisión de bonos soberanos en el caso de la municipalidad provincial de Requena.

 

La similitud de ambos jefes de pliego es la priorización de sus expedientes de obras cuya competencia alcanza a gobiernos locales, como la realización de pistas y veredas, y con el esquema clásico y absurdo que creando centros de salud y centros educativos van a combatir los males de la salud publica, así como de elevar la calidad del rendimiento en aula de los alumnos y de los docentes. No es un gestor de desarrollo territorial, el jefe de pliego se convirtió es un gestor comercial (beneficio personal y de grupos económicos de poder).

 

Este esquema de endeudamiento piramidal (mayor deuda sin cerrar brechas sociales), es el extremo de un jefe de pliego del Gore Loreto que hace bastante tiempo perdió la brújula y el horizonte sobre qué significa administrar un territorio rico en su biodiversidad.

 

El endeudamiento piramidal va comprometer recursos a futuro y puede alcanzar a inmovilizar saldos financieros para la próxima gestión regional (2027-30) en sus dos primeros años, agitando a una sociedad frustrada por la no realización de proyectos de inversión.


 

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