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Zulema Manrique / Mujeres peruanas del siglo XXI (1 de 12)

1. Rosa Angélica Graña Garland


Quién en vida fue conocida como Mocha Graña (1 de marzo de 1909 — † 27 de junio de 2003), fue una notable diseñadora y artista peruana. Conocida como la primera diseñadora de modas del Perú, se encargó de crear vestidos de novia, uniformes escolares y disfraces teatrales. Le fue otorgado el segundo honor más grande del Perú, la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en su nonagésimo cumpleaños. Hija de Enriqueta Garland y Francisco Graña Reyes, Rosa Angélica Graña Garland nació el 1 de marzo de 1909 en Lima. Obtiene el sobrenombre de "Mocha", ya que de niña se cortaba su propio cabello, dejándose la cabeza, eventualmente, calva. Su padre era un cirujano distinguido que ejecutó cirugía cerebral en 1953 utilizando una vieja técnica Inca. En un tiempo fue el presidente del Colegio Internacional de Cirujanos.


Considerada como la primera diseñadora de modas peruana, fue, sobre todo, una de las más importantes mecenas del arte nacional: fundadora de la Asociación de Artistas Aficionados, difusora del teatro, la danza y el ballet clásico, promotora del Festival de Ancón e integrante del Comité Salvemos Lima, entre otras actividades que asumía con notable ímpetu. María Lucía Carrillo, fundadora de la escuela Mod’Art, conoció a Mocha en 1976, cuando regresó de estudiar escenografía y vestuario en París, y fue convocada para unirse al equipo del Teatro Nacional Popular, donde Mocha se encargaba del vestuario.


“Lo primero que notabas era su gran vitalidad. Era impresionante: estaba al día con todo lo que andaba pasando en cultura”, “Otra cosa que te sorprendía de ella era su receptividad y su capacidad de relacionarse con gente diversa: gente de teatro, arquitectos, periodistas, músicos… Tenía amigos de toda edad. La guiaba su curiosidad por conocer gente nueva e interesante. Grande era el poder de convocatoria de Mocha Graña y el cariño que por ella sentían sus amistades. Entre sus tantas cualidades podía contarse la de ser una excelente bailarina de marinera, y su mayordomo Manuel fue siempre su mejor pareja. En una tarde cualquiera podían darse cita en su casa de Salaverry la propia Chabuca Granda, el tenor Luis Alva, el director de teatro Ricardo Roca Rey, y algún joven integrante del Coro Nacional, recuerda María Lucía Carrillo. Mocha trataba de conectar gente, establecer vínculos fértiles que dieran vida al ámbito cultural. Y si alguien tenía vitalidad, era ella.


En 1938 participó, junto a Elvira Miró Quesada y a Corina Garland, en la fundación de la Asociación de Artistas Aficionados. Aunque no sabía actuar, participaba bailando y cantando en el coro. Luego empezó a trabajar detrás de las escenas, limpiando el teatro y creando trajes y disfraces para los intérpretes. Particularmente disfrutaba del ballet y alentó a Alicia Alonso, Dimitri Rostoff, y Oleg Tupine a venir al Perú a bailar, insistiendo para la formación de un ballet peruano. También fue promotora y coordinadora del Festival de Ancón en Lima. y diseñó disfraces para el Festival Internacional de la Danza y la Canción en Buenos Aires, Argentina, protagonizando el ensamble musical peruano Perú Negro. Ambos, Graña y Perú Negro, fueron llevados al festival argentino por Chabuca Granda, quien dedicó su vals Señora y dueña a Graña en 1960.


Mocha fue autodidacta en el diseño de modas, abriendo un taller en el centro de Lima dedicado a atender gustos sofisticados y cosmopolitas, como vestidos para novias y vestidos de noche. En aquel momento había pocas tiendas de moda o de departamentos en Lima. Nunca utilizó patrones y era mala dibujando, pero igualmente lograba comunicar su visión a sus costureras. A mediados de 1950, abrió su tienda Rose Bercis en el Distrito de Miraflores, empleando en la misma a 30 costureras. Organizó shows de moda anuales en el Gran Hotel Bolívar, atendiendo a sus clientes exclusivos como la primera dama del Perú, Clorinda Málaga de Prado.


En 1967, el gobierno peruano empezó a experimentar con uniformes escolares obligatorios, probando varios diseños distintos entre 1967 y 1970. Consultaron con Mocha, quien propuso un material gris para el jersey o delantal de las niñas, con un pliegue caja singular en el centro frontal de la falda y correas que forman una H en el frente y una cruz en la espalda. Todos los uniformes incluían una camisa de popelina blanca de manga corta que debía usarse con medias grises, El 30 de noviembre de 1970, un decreto del gobierno hizo del uniforme estandarizado mandatorio para todos los estudiantes por los siguientes treinta años.


En la década de los setenta, Mocha estuvo a cargo de diseñar los disfraces para el Teatro Nacional Popular al igual que para el Ballet Nacional. Además de aconsejar al Museo de la Nación sobre estilo y cultura peruana, continuó poniendo en escena shows de moda como One Hundred Years of Clothing in Peru, el cual coordinó en 1999. En ese mismo año, fue condecorada con la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos por el ministro Fernando Trazegnies Granda. En el 2003, poco antes de su muerte, fue honrada por el Consejo Metropolitano de Lima por el Día Internacional de la Mujer.


Referencias:

usat.edu.pe/articulos/cinco-mujeres-peruanas-que-marcaron-la-historia

zankyou.com.pe/p/dia-de-la-mujer-imperdibles-historias-de-peruanas-del-siglo-xxi


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