Alejandro Narváez / Desfiatización y auge del oro
- Alejandro Narváez

- hace 12 horas
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Desfiatización y el auge del oro: el retorno de la confianza al metal
El mundo asiste a una transformación silenciosa pero profunda en su arquitectura monetaria: una progresiva desfiatización del sistema financiero internacional, acompañado por un renacimiento del oro como activo estratégico y de reserva. En un contexto de inflación estructural, endeudamiento público desbordado, creciente desconfianza en las monedas fiduciarias —especialmente en el dólar estadounidense— y reconfiguración geoeconómica, los bancos centrales han intensificado sus compras de oro a niveles no vistos desde los años 1960.
Este artículo analiza las causas económicas, monetarias y geopolíticas detrás de este fenómeno, a partir de los movimientos en las reservas internacionales netas (RIN), el proceso de desdolarización global, la erosión de credibilidad de los gobiernos emisores y el reposicionamiento del oro como elemento central del nuevo orden monetario.
¿Qué es la desfiatización?
La desfiatización es el proceso de pérdida de confianza en el dinero fiat o dinero por decreto (fiat money), es decir, en aquellas monedas emitidas por los bancos centrales sin respaldo físico o metálico como el oro, cuyo valor descansa únicamente en la fe y la confianza del emisor (ejemplos, el dólar, el euro, el yen, el sol). Esta desconfianza se intensifica cuando las monedas pierden poder adquisitivo por inflación persistente, cuando los bancos centrales monetizan deuda de manera indiscriminada o cuando los gobiernos incurren en déficits fiscales insostenibles.
La desfiatización se manifiesta en tres planos: i) En el ciudadano: personas que migran hacia activos duros (oro, plata, bienes raíces, materias primas), ii) Institucional: bancos centrales que aumentan la participación del oro en sus reservas netas, y iii) Sistémico: países que replantean acuerdos de intercambio comercial fuera del dólar, principalmente, entre miembros del BRICS.
Auge del oro en reservas internacionales
Uno de los síntomas más contundentes de la desfiatización es el notable incremento en las compras de oro por parte de los bancos centrales desde 2018, tendencia que se ha acelerado tras las sanciones impuestas a Rusia en 2022. Según el World Gold Council (2024), en 2022 y 2023 se registraron los dos años con mayor volumen de compras netas de oro por bancos centrales desde que hay registros modernos, superando las 1,100 toneladas anuales. En 2024 y el 2025, esta tendencia continúo, con compras lideradas por China, India, Turquía, Rusia y países del Golfo.
El oro ha recuperado su papel como reserva de valor neutral, sin riesgo de contraparte y ajeno a sanciones financieras. Según datos del FMI y del BIS (2023), países como Rusia han reconfigurado su balanza de reservas, reduciendo su exposición al dólar de 40 % a menos del 10 % entre 2015 y 2023, mientras que aumentan sus tenencias en oro, yuanes y euros.
Exceso de deuda y erosión del dinero fiduciario
El actual sistema monetario, dominado por el dinero fiat, enfrenta una crisis de sostenibilidad fiscal. Según estimaciones del FMI la deuda pública global se sitúa en torno al 93% - 94.7% del PBI mundial en 2025, con países como Estados Unidos, Italia y Japón registrando niveles históricamente insostenibles. Este fenómeno compromete la estabilidad del dólar, del euro y del yen como reservas seguras.
El problema no es solo cuantitativo, sino cualitativo, es decir, los bancos centrales han financiado crecientes déficits fiscales mediante emisión monetaria, reduciendo la calidad del dinero emitido y provocando olas de inflación estructural. Según Rogoff (2023), este proceso reduce la confianza en las monedas fiat y genera incentivos para retornar a activos que no pueden ser manipulados políticamente, como el oro o incluso el Bitcoin.
Desdolarización y geoeconomía multipolar
La desfiatización también se expresa como desdolarización. El progresivo abandono del dólar estadounidense como moneda dominante en reservas internacionales, comercio global y contratos energéticos. Países como China, Rusia, India, Brasil, Irán o Arabia Saudita han impulsado mecanismos de pago alternativos al dólar, basados en swap de monedas, acuerdos bilaterales en yuanes, rublos o rupias, y hasta nuevas infraestructuras como el sistema de pagos interbancario transfronterizo (CIPS) chino equivalente al SWIFT gobernado por bancos centrales de occidente.
Según el FMI, la participación del dólar en reservas oficiales cayó de 71 % en 1999 a 58 % al cierre de 2025, una caída que contrasta con el ascenso del yuan y principalmente el oro. Este declive relativo del dólar no significa aún su reemplazo, pero sí una fragmentación monetaria, donde el oro recupera protagonismo como activo universal sin riesgo geopolítico.
La reconfiguración del sistema monetario internacional
El auge del oro y la desfiatización del sistema son síntomas de una crisis estructural del orden monetario nacido en Bretton Woods 1944. El abandono de Estados Unidos del patrón oro en 1971 abrió paso a una era de dinero fiduciario sin restricciones, en la cual los déficits eran financiados con emisión, apalancamiento financiero y fe en la hegemonía del dólar.
Hoy, el creciente número de actores geopolíticos (BRICS+, ASEAN, Unión Africana) exige un nuevo marco de multilateralismo monetario, donde el oro podría volver a jugar un papel de ancla o respaldo en acuerdos de compensación, sistemas regionales o unidades de cuenta alternativas.
China ha promovido la compra masiva de oro como parte de su estrategia para internacionalizar el yuan, mientras que Rusia propuso una moneda respaldada en oro para el comercio entre países BRICS. Incluso el FMI ha reabierto el debate sobre la posible redefinición de los Derechos Especiales de Giro (DEG) con respaldo en activos tangibles como el oro.
Conclusiones
La desfiatización expresa una desconfianza creciente hacia el dinero fiduciario o de curso legal, alimentada por crisis de deuda, inflación persistente, sanciones geopolíticas y desbalances estructurales. Frente a ello, el oro ha resurgido como activo de reserva predilecto de los bancos centrales y como señal de prudencia frente a una arquitectura monetaria en crisis.
Este retorno del oro no es nostalgia, sino pragmatismo financiero. Es una advertencia, cuando los gobiernos abusan de su monopolio monetario, la historia demuestra que el sistema busca espontáneamente nuevas anclas de confianza. Y en ese proceso, el oro vuelve a brillar. L:070226.
Referencias:
El autor es Doctor en Ciencias Económicas. Actualmente profesor principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y director del II&EE.








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