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Juan de Dios Guevara / La Llave Maestra del Perú 

  • Foto del escritor: Juan de Dios Guevara
    Juan de Dios Guevara
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

Soberanía entre Dos Fuegos y el Control del Pacífico Sur

Mientras la diplomacia de la hamburguesa y el chifa se disputa los titulares y los menús presidenciales, una presión simultánea de dos potencias intenta cerrarse sobre el Perú. No estamos ante una simple anécdota protocolar; estamos ante la disputa por el “conmutador” del Pacífico Sur. Hoy el Perú posee una Llave Maestra. Pero si no despertamos, terminaremos entregando la cerradura a uno y el picaporte al otro.

 

La soberanía no se recibe como advertencia, se ejerce como derecho

Esta semana, el embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, lanzó una advertencia punzante: “el dinero barato chino cuesta soberanía”. Es una frase efectista que ignora una verdad incómoda: el capital no tiene patria, pero la infraestructura sí.

 

El Perú ha recurrido al financiamiento externo porque durante décadas nuestra clase política fue incapaz de diseñar un modelo sostenible de autofinanciamiento para el desarrollo nacional. Sin embargo, la soberanía no es un eslogan que se dicta desde una embajada para justificar adquisiciones militares sin transferencia tecnológica sustantiva ni para frenar la competencia.

 

Soberanía es la capacidad del Estado peruano de fiscalizar cada milímetro de su territorio, sea este una concesión pública o una habilitación privada.

 

El reciente fallo judicial que limita las facultades de OSITRAN sobre el Puerto de Chancay no es un “triunfo de la propiedad privada”; es el síntoma de un vacío legal que el Estado debe corregir con urgencia. El Perú no puede permitirse zonas de excepción regulatoria donde el supervisor nacional se convierta en convidado de piedra.

 

El Estatus MNNA: ¿Privilegio o chaleco de fuerza?

La designación del Perú como Major Non-NATO Ally (MNNA) por parte de la Casa Blanca es un hito que debe leerse con realismo frío. Es un reconocimiento a nuestra ubicación estratégica en el tablero global vinculado a la NATO, pero también puede convertirse en una invitación a alineamientos automáticos en disputas que no necesariamente son nuestras.

 

Si somos “aliados mayores”, esa condición debe traducirse en transferencia tecnológica real, interoperabilidad con autonomía y reciprocidad comercial tangible. No en compromisos implícitos de adquisiciones militares para equilibrar la balanza de otros.

 

Nuestra verdadera infraestructura de poder no es militar; es normativa. Son nuestros 22 TLCs y nuestra participación en el CPTPP. Ese es nuestro pasaporte estratégico. El Perú no debe elegir un bando; debe ser el espacio donde ambos bandos se vean obligados a competir bajo reglas peruanas.

 

La tenaza de subordinación y el Efecto Switchboard

Estamos quedando atrapados en una tenaza de subordinación estratégica:

-       Por el flanco Oeste: un terminal portuario de uso público que pretende operar bajo una lógica de club privado, debilitando la supervisión estatal.

-       Por el flanco Este: una presión diplomática que pretende tutelar nuestras decisiones de defensa y nuestras reuniones de Estado bajo la narrativa de “protección de soberanía”.

-       La respuesta no es elegir entre presiones. La respuesta es activar el Efecto Switchboard —el Conmutador.

 

El Perú es el medio campo del continente. Nuestra misión no es ser corredor de materias primas, sino integrador productivo. Que el mineral brasileño, la agroindustria de Mato Grosso y la manufactura de São Paulo no solo transiten por Chancay o el Callao. El salto estratégico es la Transformación Mínima: ensamblar, procesar, certificar y exportar con valor agregado bajo el sello “Hecho en Perú”.

 

Ahí capturamos renta. Ahí generamos empleo técnico. Ahí dejamos de ser el “mendigo sentado en un banco de oro” para convertirnos en el administrador aduanero del Pacífico Sur.

 

El Perú fue eje del comercio virreinal del Pacífico; hoy puede ser eje del comercio transpacífico del siglo XXI. Nuestra ventaja no es ideológica: es geográfica y normativa.

 

Hacia una agenda de inteligencia nacional

La soberanía se defiende con leyes inteligentes y planificación estratégica, no con fotografías protocolares. El debate electoral que se avecina debería incorporar tres ejes estructurales:

 

Gobernanza de Infraestructura Crítica

Legislar para que ninguna habilitación privada de uso público quede exenta de la supervisión de OSITRAN y la Autoridad Portuaria Nacional. La exclusividad no puede confundirse con extraterritorialidad.

 

Soberanía Naval e Industrial

Potenciar al SIMA y al SEMAN para que toda tecnología adquirida —venga de donde venga— pueda ser mantenida, adaptada y operada con autonomía nacional.

 

Capital Humano No Chantajeable

Formar una generación de ingenieros, diplomáticos y estrategas que comprendan que el verdadero poder no está en la dependencia financiera ni en el alineamiento automático, sino en la capacidad de negociación respaldada por conocimiento.

 

La llave ya está en nuestras manos. Tenemos la ubicación, los tratados y la infraestructura. Lo que falta es visión de Estado para dejar de ser tablero de ajedrez y convertirnos en jugador.

 

El Perú no es botín geopolítico ni patio trasero financiero. Es el conmutador del Pacífico Sur. Y quien administra el conmutador, define las reglas del juego.

 

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