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Carlos Ginocchio / Las palabras malditas 24


33. Pajero, según la RAE, es la persona que conduce o lleva paja a vender de un lugar a otro. Pajar pequeño que suele haber en las caballerizas para servirse prontamente de la paja. En Nicaragua se le llama al fontanero, y en este país como en El Salvador y Uruguay, la persona que habla tonterías. En El Salvador es mentiroso, pero también como en Argentina, República Dominicana, Uruguay, y Perú, persona que se masturba.


Proviene de la palabra paja que tiene varios significados pero no todos con un único origen. De este salió un verbo del árabe andalusí con clara raigambre romance, el verbo páššaša, que significaba "halagar", "acariciar" y parece haber sufrido la interferencia de la palabra también de origen romance andalusí píšša, "pene".

Según http://etimologias.dechile.net/ tiene siguiendo a la DRAE trece acepciones, y doce de ellas se refieren al tallo hueco de las gramíneas o a un tubo asimilado a estas cañas, pero la octava es la de ‘masturbación’, proveniente del verbo latino ‘pascere’ que significa ‘apacentar’, pero con el sentido de ‘calmar’, apaciguar’, ‘dar gusto’, y ‘satisfacer’. De este salió un verbo del árabe andalusí con clara raigambre romance, el verbo ‘passasa’ que significa ‘halagar’, ‘acariciar’ y parece haber sufrido la interferencia de la palabra también de origen romance andalusí ‘pissa’(pene, picha), que la hizo derivar hacia la idea de la masturbación (masculina) de manera que permite a Corriente proponer una forma mudéjar o morisca ‘passa’ como antecedente inmediato del término moderno ‘paja’. En gallego ha pervivido un verbo ‘apaxar’ que significa ‘acariciar’ o ‘manosear’, que conserva el sentido del andalusí. De ahí que la palabra ‘palla’ del gallego moderno, que emplea, por ejemplo Alfonso Álvarez Cáccamo en su novela ‘As baleas de Eduardo


Reinos’ (Vigo, 1990) donde habla ‘das pallas no cine’ no sea más que un préstamo del español que se ha adaptado confundiendo estas pajas con las otras, pues de ser gallego original era de esperar ‘paxa’, en relación con el citado ‘apaxar’…La Academia ha desterrado completamente en la península ibérica a su competidora ‘puñeta’, la palabra que disponía completamente de su significado y que hace ya tiempo que en España no se comprende en esta acepción.

El blog https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe, en un artículo de Alfred López, ‘¿Por qué el acto de masturbarse se conoce como ‘hacerse una paja’?’: esta es una etimología algo discutida pero la mayoría de expertos apuntan que se denomina ‘paja’ a la masturbación (en un principio masculina y después generalizadamente) debido a que el movimiento de bajar y subir la piel del pene recordaba el gesto que se hacía en el entorno agrícola a la hora de separar la semilla del cereal del tallo en el que crece (lo que comúnmente conocemos paja). Por otra parte, hay quien defiende que es consecuencia de una curiosa transformación desde el verbo latino ‘pascere’, cuyo significado era ‘satisfacer’, ‘dar gusto’ y que en una de esas carambolas de la lengua acabó evolucionando en el árabe ‘paššaša’ (acariciar) de ahí a ser acortada en ‘pašša’ que dio como resultado la mencionada ‘paja’. Una etimología algo rebuscada pero que, tal y como indico al inicio del párrafo, es defendida por algunos lingüistas.

Un conocido cineasta peruano diferenciaba ‘masturbarse’ de ‘correrse la paja’. La primera consiste en un acto puramente de satisfacción fisiológica, en la segunda puedes fornicar con la dama que desees, teniéndola en tu mente. Un distinguido médico piurano recomendaba era preferible ‘correrse la paja’ antes de acudir a un prostíbulo, y esgrimía cuatro razones: a) es más barato, b) lo puedes hacer en cualquier lugar, c) no te expones a contagio de enfermedades, d) te ‘tiras’ (fornicas) a la mujer que desees; no obstante, en el Perú tiene, también, el significado de ‘minucias’, ‘tonterías’ y ‘cosas absurdas’: “no te hagas pajas”, “déjate de pensar en eso, no te pajees”, “tu idea es un pajazo mental”. Dicho sea de paso, la marca Mitsubishi lanzó un modelo de camioneta denominado ‘Pajero’, en referencia a un tipo de felino como los leopardos, y conocido como ‘gato de los pajonales o gato pajero’, pero a partir de su tercera generación se le cambió el nombre a ‘Montero’ en los países hispanos y en Estados Unidos. Me pregunto si la causa es la connotación que la palabra ‘pajero’ tiene en estos.


34. Pampera, para la RAE en género masculino (pampero) significa un viento impetuoso procedente del sudoeste de la llanura pampeana. Este vocablo en su etimología viene del sustantivo «pampa» y del sufijo «ero» que indica procedencia o pertenencia, como formador de gentilicios, en sustantivos, sitio que se realiza la acción. Esta palabra se usaba en la década de los 70’ del siglo pasado para designar a las damas que eran fáciles para un romance temporal y sin compromiso. Muchos jóvenes invitaban al cine a damas conocidas por su disposición para besarse y acariciarse durante la película, y eran conocidas las salas de cine donde se podía ubicarlas. En muchos casos, finalizada la película nunca más volvían a encontrarse, y hasta desconocían ambos sus nombres. Se les denominaba ‘pampas’, ‘pamperas’ o ‘pampitas’. Me ha sido imposible conocer el origen del término en tal sentido. HE preguntado a personas que superan las seis décadas y he recibido tres versiones que no me convencen: a) por relacionamiento con la mujer argentina (o chilena) donde existen amplias extensiones de terrenos (pampas), b) derivado del pez ‘pampanito’, pequeño, agradable y delicioso, c) derivado del verbo ‘pampear’ que significa recorrer un terreno.



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