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Carlos Ginocchio / Realeza manda (2 de 2)


Según “es.besoccer.com/”, el Real Madrid, Con 139 millones de seguidores, encabeza la clasificación mundial de clubes (PSG tiene 39 millones y City, 29). La consultora KPMG en su estudio ‘Valoración de los clubes de fútbol: la élite europea 2018’, estableció que ‘la hinchada del Real Madrid, llegó a 214,5 millones de seguidores en sus tres redes sociales, la más grande del planeta.


El 11 de diciembre de 2000, la FIFA eligió al Real Madrid como el Mejor Club del siglo XX, trofeo entregado a una de sus mayores glorias, Alfredo Di Stefano (1926-2014), y uno de sus presidentes más exitosos, Florentino Pérez (períodos 2000-2006, y 2009 hasta la fecha), junto con Santiago Bernabéu (1943-1978). Es el primer club español que ha alcanzado cien títulos oficiales, tiene 8 mundiales de clubes. Es el único pentacampeón (1955-1959) y tricampeón europeo (2016-2018), y por sus filas han pasado jugadores que son leyendas: Di Stefano, Gento, Puskas, Amaro, Arbeloa, Atienza, Didí, Kopa, Pirri, Zidane, Figo, Roberto Carlos, Michel Gonzales, Marcelo, Casillas, Hugo Sánchez, Ronaldo Nazario, Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Bale, Butragueño, Fernando Hierro, Santillana, y hoy, Modric, Kroos, Casemiro, Benzema, Nacho, Carvajal, y me falta espacio.


En la anterior temporada, el Madrid obtuvo su ‘Orejona’ número 14 con una campaña espectacular, derrotando a PSG, Chelsea, Manchester City, y Liverpool. Por ello, tras la derrota 4-0 ante el City, en la semifinal de la Champions actual, los anti madridistas – que los hay, aunque en menor cantidad que sus seguidores – comenzaron a hacer escarnio del resultado, como si Barcelona no hubiera sido goleado por Bayern Múnich 8-2 en 2020, el mismo club bávaro abrumado 5-0 por el Borussia Mönchengladbach, en Colonia, 1972, y hasta el City con Guardiola en su dirección, cayó 5-2 ante Leicester, en setiembre de 2020. Hasta los grandes tienen caídas de este tipo, y es que sus jugadores no son ángeles ni demonios, sino hombres, pero con mística, y cual modernos Bolognesi, ‘luchando hasta quemar el último cartucho’, pues tras ellos está la historia, la camiseta, la leyenda, y la fe en su Destino Manifiesto, pues como afirma el orador Denis Waitley, ‘los ganadores hacen compromisos que siempre cumplen’, lo cual recalca el autor de la novela ‘El oro de los incas’, Clive Cussler: ‘los ganadores escriben los libros de historia’. El Madrid ya está registrado en sus anales.


Los sucesivos agravios en diferentes estadios a Vini Jr. – uno de los mejores jugadores del mundo – han explotado en el Mestalla de Valencia, con las consecuencias que conocemos. Este tipo de ofensas se han producido a lo largo del tiempo con varios jugadores de diversos equipos, especialmente hacia los más dotados, y no solo en España. Son muchísimas las voces que defienden al jugador, no sólo de su equipo y país (el presidente Lula), sino del mundo del fútbol (Infantino, presidente de la FIFA, Rio Ferdinand, Mbappé, Neymar, Xavi Hernández, Paolo Guerrero) y de otros ámbitos. España, ciertamente, no es un país racista, pero hay ciudadanos que lo son, como también en otros países futboleros. El diario ‘Marca’ publicó el titular ‘No es suficiente con no ser racistas, hay que ser antirracistas’, y acciones efectivas serían la mejor demostración para desprenderse de un mote inmerecido, pero que está calando fuera de sus fronteras: detención de los encuentros en el futuro, suspensión varios meses del estadio, detención a más de tres aficionados que insultaron al jugador (fueron decenas), multa y retiro de puntos al equipo de la hinchada que afrenta. Y, además, extender estas sanciones a todos los países afiliados a la FIFA.


En 1971, John Lennon cantaba ‘espero que algún día te unas a nosotros y el mundo sea solamente uno’, un himno contra la discriminación de cualquier tipo. Grande el Real Madrid, grande Vini Jr., grande Florentino, y todo el equipo. Hoy luchan por un título más importante en beneficio de la humanidad: el fin de la exclusión. Ello basta para ser considerado, nuevamente, el mejor del siglo en que vivimos. Esa es la realeza que exigen nuestros tiempos. ¡Hala Madrid, y Nada Más!


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