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Fabiola Morales / La vida no vale nada


(Publicado previamente en el diario Expreso)


La primera reacción de los medios después de la tragedia de la discoteca de Los Olivos donde murieron 13 personas –12 mujeres y 1 varón– fue echarles la culpa a las víctimas del resultado de una intervención policial fallida, por las razones que sea, y la segunda reacción fue la de sacar de su agenda, velozmente, una desgracia que enluta a tantas familias.


Pensamos que los medios se han apresurado en señalar a las víctimas como únicas culpables; asunto que es, por otro lado, muy conveniente para un gobierno que oculta su fracaso en la superación de la pandemia, colocando a los ciudadanos como los “únicos responsables” del mismo, por no someterse a una larga cuarentena y toque de queda, con pocos resultados positivos.


La responsabilidad en toda tragedia, sin duda es compartida, todos los protagonistas de la misma tienen parte de culpa, punible o no, desde el punto de vista judicial; pero quienes han llevado la peor parte, pagando con sus vidas, merecen un mínimo de respeto, así como sus padres y sus hijos huérfanos. Ojalá en este punto, la Fiscalía y los jueces sepan investigar y dilucidar con acierto.


Los organizadores de las llamadas “fiestas Covid” son los primeros que no miden las consecuencias de llevarlas a cabo a escondidas, en locales pequeños e inadecuados, sin las mínimas condiciones de aseo, orden y menos seguridad. Las anuncian a través de las redes sociales y ofrecen entradas gratuitas, porque en lo que realmente ganan es en la venta de cerveza e inclusive, con la de otras sustancias con las que algunos “animan” estas improvisadas discotecas.


Los organizadores no actúan solos, sino en complicidad con sus proveedores que saben, en mayor o menor medida, no sólo de la existencia de estas “fiestas Covid”, sino que ofrecen sus productos: una orquesta para su animación y otros insumos o venta de licor. Los dueños del local que, en este caso estaba asignado legalmente para otros fines, niegan haber tenido conocimiento de la organización de la fiesta, pero ahora habrán aprendido que, deben observar de vez en cuando, el mal uso que se da a su propiedad.


La Municipalidad de Los Olivos, se excusa afirmando que no tiene dinero para los sueldos de más serenos, pero su obligación es la fiscalizar y prestar atención a las quejas de los vecinos que, según testimonios mediáticos, fueron los que alertaron de esta “fiesta Covid”, como lo hacían de otras que, supuestamente, se llevaban a cabo todas las semanas con la asistencia multitudinaria de jóvenes.


La institución policial, tenía la potestad de hacer la intervención, pero siempre es posible actuar con más prudencia y estrategia, cuando se trata de poner orden cuidando de no poner en peligro las vidas humanas. El fin no justifica los medios, en ningún caso, menos cuando se trata de cuidar a las personas, estén o no, equivocadas en su actuar. ¿No hacen labor de inteligencia en las redes sociales, no es ahí donde se anuncian las “fiestas Covid”? Siempre es recomendable prevenir, antes que lamentar.


Las víctimas, pudieron haber supuesto que se exponían a una intervención policial y aun así prefirieron asistir y divertirse; pero es muy improbable que hubieran medido el hecho que peligraba su vida. Han muerto 12 mujeres, pero no he escuchado a ninguna “feminista” alzar su voz pidiendo al menos que se investigue, ni siquiera al Ministerio de la Mujer; han muerto 13 jóvenes, tampoco he escuchado a quienes “se dicen” defensores de los Derechos Humanos protestar. Me quedo con esa incógnita.


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