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Fabiola Morales / Gobierno en UCI 

  • Foto del escritor: Fabiola Morales
    Fabiola Morales
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Después del cambio continuo de presidentes de la República, antes de cumplir su período de gobierno para el que fueron elegidos, confiamos en que el actual mandatario de transición, José Jerí, nos ofrecería la estabilidad que el Perú necesita para llevar a cabo un proceso electoral sin sobresaltos.

 

El actual Congreso eligió a Jerí para presidir la Mesa Directiva, por tanto, producida la crisis que terminó con la caída de Dina Boluarte, asumió la más alta investidura con el aval de un pueblo que apoyó sus primeras acciones con cifras de aprobación del 58 % (Datum) y 55 % (CPI). Así premiaba a un presidente activo que visitaba las cárceles de manera inopinada y se comunicaba con la prensa, ofreciendo la imagen fresca de un joven mandatario que se tomaba en serio sus promesas.

 

Sin embargo, durante los últimos días, el presidente ha sido cuestionado por la difusión de unos videos que lo muestran entrando, en un momento, a un restaurante chino, usando capucha en altas horas de la noche y, en otro momento, saliendo de una tienda situada en el Barrio Chino, a la que habría asistido con escolta, para comprar baratijas. Ambos establecimientos serían propiedad de un cuestionado ciudadano chino, apodado Tío Jhonny.

 

Los detalles de ambas visitas han sido expuestos ampliamente en redes y medios de comunicación que pretenden demostrar una trama de corrupción, al estilo de la famosa casa Sarratea, a la que asistía el expresidente Castillo para reunirse fuera de agenda con empresarios y lobistas. En consecuencia, Jerí se encuentra al borde del precipicio.

 

Hasta el momento, son seis las mociones de censura presentadas, y la moción de vacancia del parlamentario Segundo Montalvo ha alcanzado ya las 26 firmas que se requieren para ser ingresada a trámite documentario. A ello se suma la solicitud de convocatoria a sesión plenaria, presentada por Renovación Popular, que cuenta ya con 35 firmas de apoyo, para debatir este caso denominado Chifagate, que podría terminar con el actual mandatario.

 

Cabe explicar que quienes están a favor de la moción de censura afirman que, siendo Jerí actual presidente del Congreso encargado de la Presidencia de la República, debe censurarse a toda la Mesa Directiva, de tal manera que se seleccione de entre todos a sus nuevos integrantes y, de ellos, a su sucesor. En cambio, la mayoría de constitucionalistas concuerda en que el camino es el de la vacancia, como sucedió con Boluarte.

 

Sin embargo, hasta el momento, los votos no alcanzan para proceder a un cambio de mandatario; las bancadas mayoritarias del Congreso, bajo el argumento de mantener la “estabilidad” política del país de aquí hasta el 28 de julio, en que se proclamará a un nuevo presidente, se abstienen de tomar una decisión al respecto y han optado por apuntalar al gobierno.

 

Lo cierto es que esa estabilidad que todos deseamos está en “cuidados intermedios”, como dirían los médicos, y con una tendencia a pasar a “cuidados intensivos”, porque el “paciente” no da signos de mejoría ni en los mensajes a la Nación que emite en horas de la madrugada, ni en las entrevistas que ofrece a los periodistas en Palacio o al paso.

 

Las versiones de los hechos ensayadas por el presidente Jerí no solo son distintas cada vez, sino contradictorias y, más aún, sus hipótesis y las de su PCM, Ernesto Álvares, que aluden desde una venganza de delincuentes presos hasta el supuesto malestar de la China por la intervención americana en la modernización de la Base Naval del Callao. El diagnóstico es reservado.


 

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