Germán Lench / Nuevo ministro debe disminuir el déficit fiscal
- Germán Lench
- 25 feb 2024
- 6 Min. de lectura
El 2023 fue el fin de un ciclo económico favorable en el Perú: recesión, baja recaudación tributaria y proyecciones negativas. El PBI de (- 0.55%) hereda José Arista Arbildo como nuevo ministro de Economía y Finanzas.
El 2023 le dijimos adiós al llamado milagro económico, fue el peor año para la economía en 25 años, sin tener en cuenta el 2020 por la pandemia. En la actualidad el Gobierno con sus continuos despropósitos “viene debilitado el marco fiscal y la institucionalidad”.
El Plan (Fiscal) actual es un desastre, cualquier cosa puede ser mejor que eso. Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. Por primera vez en 22 años, hemos incumplió la regla del déficit fiscal. Este principio económico señala que el Perú no puede superar el déficit en 2,4% del PBI y el porcentaje para el 2023 cerro en 2,8%. A pesar que hay un compromiso de ajustar el déficit de forma paulatina: 2.4% en 2023, 2% en 2024, 1.5% en 2025 y 1% en 2026.
La regla del déficit fiscal es un principio que establece el límite de hasta dónde se debe permitir un desequilibrio entre los ingresos y los gastos del Estado. Si el gobierno genera un déficit fiscal, la deuda aumenta. Como las cuentas fiscales no se pueden mantener en déficit siempre, se debe efectuar un ajuste fiscal (mediante recortes de gasto o aumentos en la recaudación).
El Nobel de Economía Edward Prescott cree que se debería reducir los gastos y no mantener el déficit público. El aumento de tipos impositivos no consigue una mayor recaudación. Al final hay que reducir el gasto público, que no estimula la economía. El 2024 lo hemos iniciado con una reducción de la inversión privada y expectativas empresariales pesimistas. El nuevo ministro de Economía hereda recesión y desconfianza.
El ministro Arista tiene la responsabilidad, de evitar que el MEF se siga manejado dando preferencia a la gestión financiera y austeridad desde su punto de vista de caja del tesoro público y de la inflación dejando de lado el bienestar de la ciudadanía.
El nuevo ministro, tiene la obligación de disminuir el déficit fiscal, por tanto, debe ser precavido con el manejo fiscal, ya que recibe una economía con bajo crecimiento y con la regla del déficit fiscal rota. “Hay que cuidar el déficit fiscal porque género que tengamos un buen grado de inversión”. El gran problema es que la economía podría seguir estancada y es una trampa de crecimiento bajo para el mediano plazo.
No cumplir con la regla fiscal el 2023 podría pasarle la factura al Perú ante la mirada de los inversionistas y es que el crecimiento de (-0.55%), la incertidumbre política y el gasto público irracional e innecesario, puede afectar nuestro perfil crediticio, según Fitch Ratings. El déficit fiscal 2023 pone en relieve cómo los riesgos para el perfil crediticio soberano derivados del crecimiento bajo y la incertidumbre política podrían extenderse a las cuentas fiscales.
El Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s señala que si hubiese otro desliz (del déficit fiscal) de magnitud considerable, similar, o mayor al de 2023, en un contexto donde la economía se puede estar recuperando, entonces sería motivo de preocupación para revisar la calificación crediticia.
En cuanto a la trayectoria fiscal futura, Moody’s prevé un cumplimiento del techo para el 2024 ubicado en el 2% del PBI, asumiendo que la economía peruana crezca en torno al 2,7%, un ritmo inferior al 3% proyectado por el MEF y el Banco Central de Reserva. Otras instituciones como el Banco Mundial 2.5%, IPE proyectan un crecimiento de 1.9%.
El análisis sostiene que la inversión privada no se expandirá mucho por un remanente de pesimismo, que surge del entorno político volátil del gobierno. El presupuesto público de 2024 es expansivo, Reusche dice que se podría requerir un ajuste en función de los ingresos fiscales y el desempeño de la economía.
La recuperación de la confianza es vital para tener un rebote más favorable, considerando que deberíamos crecer a 5% anual para absorber a la mano de obra juvenil, pero apenas se podría llegar a poco más del 2%.
La inauguración del megapuerto de Chancay, la creación de Zonas Económicas Especiales, la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez y la APEC son claves para revitalizar la imagen del Perú. Además, son importantes las mejoras en infraestructura vial y el destrabe de proyectos.
Luego que la recaudación colapsó -12,3% en 2023, el panorama para este año se agrieta si el precio del cobre no sube, pues dependerá de reactivar los motores de la economía. La presión tributaria bajó a 15,1%, la mitad que países OCDE, lo que nos puede alejar de ingresar a ese bloque.
El carácter extractivo de la economía le pasó factura en 2023, con una recaudación que se desplomó al ritmo de los menores precios del cobre y la recesión que de repente, no podrá revertirse en este año. Otro riesgo por afrontar, es la disminución del crecimiento de la China que, hasta el 2014 crecía al 10%; entre 2016 y 2019, antes de la pandemia, a una tasa de 7% pero, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) crecerá menos del 4%.
Eso disminuye la implicancia de crecimiento a los países de América Latina, incluyendo al Perú, cuyos precios de los ‘commodities’ dependen de la demanda internacional de China.
En 2023, los ingresos del país retrocedieron 12,3% luego de pasar de S/157.776 millones en 2022 a S/147.246 millones, en gran medida por una caída de las captaciones por Impuesto a la renta (-15,8%) e IGV (-11,1%), según una evaluación reciente del grupo CooperAcción, que delata una caída cercana de dos puntos porcentuales hasta 15,2% en la presión tributaria.

Se debe considerar que, en 2023, la minería dejó de ser el sector que más ingresos generó para el país (S/12.650 millones frente a S/19.766 millones de un año atrás) debido a devoluciones, falta de nuevos grandes proyectos y el repliegue global de los precios de metales.
Pero una recuperación de la economía al 3%, como anunció el anterior Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y una mejora de la demanda china del cobre no necesariamente llevarán a la recaudación a niveles de hace un lustro. que aún existen cartas sobre la mesa, como el incremento del ISC (cuyo cronograma no ha sido confirmado) y la regularización del IR, que se postergará hasta mediados de año.
Para una mejora sostenida también incidirá el efecto del tipo de cambio, que se ubica por encima de los niveles del año pasado, algo que, en términos de precios, mueve la aguja de las arcas fiscales. Cuando sube el dólar, mejora la recaudación, porque se recauda en soles.
En 2021, se registró un récord de recaudación (S/139.952 millones, la presión tributaria se elevó hasta 16%) debido, en buena parte, a que compañías como Cerro Verde y Buenaventura pagaron deudas al Estado por más de S/3.164 millones en calidad de protesto.
Sin embargo, a principios del año pasado, la administración (Sunat) y los peruanos perdieron su batalla contra el Tribunal Constitucional, que condonó millonarios intereses generados por empresas que mantienen sus deudas en juicio durante años.
A lo acotado debe agregarse otros factores, como la farra fiscal promovida desde el Congreso mediante leyes con el propósito de beneficiar a los más vulnerables, y las exenciones para sectores, como la reducción de IGV a 8% para para impulsar reactivación de hoteles, restaurantes y alojamientos turísticos hasta el 31 de diciembre del 2024.
Hay temas estructurales como mejorar la labor de Sunat y formalización de la economía. Pero el paquete de reformas, no da efectos en el corto plazo, sino en tres o más años.
Con un déficit fiscal de 2,8% en 2023, si no salimos de la recesión y el cobre no incrementa sus precios, solo quedará endeudar al país o incrementar los impuestos sobre una magra base tributaria.
Con todo, la baja recaudación también supone un reto para los objetivos que dejó el anterior ministro, de llegar en 2026 a OCDE, grupo en que la presión fiscal supera el 33%.
CooperAcción explica que el Perú sigue estando rezagado en materia de recaudación tributaria en América Latina: es uno de los pocos países que en los últimos años no implementó ni una sola reforma tributaria de carácter estructural.
“Según el informe OCDE de septiembre 2023, Perú necesita implementar una reforma tributaria integral, que permita aumentar los ingresos públicos de manera progresiva para mejorar los servicios públicos, eliminar disparidades regionales y brindar mejores oportunidades a los peruanos”.








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