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  • Foto del escritorJuan de Dios Guevara

Juan de Dios Guevara / OBOR (3 de 3) 



Xi Jinping lanzó la iniciativa en 2013, y desde entonces se han sumado más de un centenar de países. Italia es la primera gran economía mundial que respalda la Nueva Ruta de la Seda de China (generando preocupación en Occidente) Italia es, por el momento, el único país del G7 en sumarse a la iniciativa, con la construcción del nuevo puerto de Trieste.

 

El objetivo de China es acelerar la llegada de sus productos a mercados más lejanos. Pero para los críticos, la Nueva Ruta de la Seda no solo representa un audaz aumento de la influencia geopolítica y estratégica de China, sino también el endeudamiento de los países receptores. China ya ha financiado trenes, carreteras y puertos, y las empresas de construcción chinas han obtenido contratos lucrativos para conectar puertos y ciudades, financiados por préstamos de bancos chinos. Se espera que la iniciativa implique un total de US$1 billón en inversiones. El único requerimiento que exige China es el reconocimiento del Principio de una sola China, sobre el cual basa todas sus relaciones internacionales.

 

Xi Jinping promete garantizar la transparencia y la «sostenibilidad fiscal» de todos los proyectos. «Todo debe hacerse de manera transparente y debemos tener tolerancia cero ante la corrupción», «También debemos garantizar la sostenibilidad comercial y fiscal de todos los proyectos para que alcancen los objetivos previstos según lo previsto».

 

Esta propuesta contempla la construcción de infraestructura de conectividad en tierra, mar, aire y ciberespacio, algo que todos los países necesitan. Pero también supone la “mutua cooperación” en áreas como agricultura, silvicultura, ganadería y pesca, exploración y desarrollo de carbón, petróleo, gas, minerales metálicos, fuentes de energía limpias y renovables –energía hidroeléctrica, nuclear, eólica, solar– y en industrias emergentes, como la IT de nueva generación, biotecnología, nueva tecnología energética, etc. La pregunta surge de nuevo, ¿qué planes, proyecciones, tenemos?

 

Asimismo, se propone promover los intercambios académicos y culturales, ámbitos en los que China, por ejemplo, ofrece 10,000 becas anualmente para los países involucrados en el proyecto. Para financiar la iniciativa de la Ruta de la Seda, China ha creado un conjunto de instituciones como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el Nuevo Banco de Desarrollo BRICS y el Fondo de la Ruta de la Seda. Con la Iniciativa OBOR, la China trata de neutralizar la influencia de potencias como Rusia, EE.UU. y Japón, en la región de Eurasia. Órganos como al AIIB y el Silk Road Fund, han sido creados con el firme propósito de financiar la Iniciativa OBOR.

 

Por otro lado, y dada la creciente relación entre China y América Latina, en el marco de lo que la China denomina Asociación Estratégica, América Latina puede conformar el último eslabón del proyecto OBOR, logrando así integrarse con regiones tan distantes como Eurasia.

 

Y el Perú en el medio de Sudamérica, con corredores centrales a desarrollar, entre el Pacífico y el Atlántico. En cuanto a nuestro país, se puede aprovechar la iniciativa china para, por ejemplo, mejorar la infraestructura logística, puesto que el puerto del Callao ya se encuentra saturado y China tiene a tres de sus puertos dentro de los 10 mejores del mundo (Shanghái, Hong Kong y Shenzhen).

 

Con el mega puerto de Chancay, nos convertiremos en un hub central. En cuanto al proyecto del tren bioceánico que el gobierno chino propuso en el año 2015, que pasaría por el Perú y Brasil para unir los océanos Atlántico y Pacífico, se dice que este costaría alrededor de 30,000 millones de dólares solo por parte del Perú (de un total de 60,000 millones de dólares). Aún no hay una decisión respecto a este proyecto, pero, en todo caso, debe aprovecharse la experiencia y tecnología que China ha desarrollado en el sector de ferrocarriles para unir otras partes del país que presentan problemas de conectividad, a un costo de inversión menor. ¿Algo previsto?

 

También, debido a que los chinos son considerados entre los turistas que más gastan, ser parte de la iniciativa china traería como consecuencia el incremento de los negocios con este país, aumentando por consiguiente el número de turistas chinos que vienen por negocios.

 

Ante tal panorama, el Perú necesita tener expertos en negocios con China, que conozcan su idioma, su cultura, su idiosincrasia, por lo que la iniciativa OBOR presenta una gran oportunidad en el tema de becas, intercambios culturales y académicos para el conocimiento y entendimiento mutuo. ¿Tienen algún plan?

 

Asimismo, la iniciativa OBOR, ofrece la oportunidad para que científicos peruanos tengan acceso al conocimiento tecnológico de China, nación que pasó de ser un país predominantemente agrario a un gigante industrial en los ya casi 40 años de reformas económicas, que ahora están orientadas hacia la producción de tecnología y bienes con alto valor agregado. ¿Algún plan de acción?

 

¿Cuáles son las políticas, para poder aprovechar de la mejor manera posible, esta Iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda en el S. XXI?  No podemos perder tiempo. Continuaremos.


 

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