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Juan de Dios Guevara / Agenda 21 (2 de 2)


En la pandemia hemos visto nuestras debilidades. No hemos logrado ser capaces de poder atender en lo mínimo necesario que le debería corresponder a un ciudadano, cuál es el tener una buena vivienda, con una buena salud pública, que signifiquen respeto y atención debida, más una educación pública de calidad que esté en consonancia con los retos actuales y los tiempos y desafíos futuros. Bueno, habría sido lograrlo en estos 200 años, pero no nos rindamos y pongámonoslo como el objetivo a alcanzar, para celebrar los 250 años, y para ello, construyamos las estrategias a seguir, con un norte claro hacia el objetivo de prosperidad espiritual y material a alcanzar. Construyamos una agenda de desarrollo-económico sostenible para los próximos 50 años. Necesitamos visión de futuro, para prever como satisfacer un nivel de bienestar para la población.


Construyamos una sociedad en que te sientas seguro, porque las instituciones son estables, las reglas son claras y tienen vigencia en el tiempo que se conceden. Eso de cambiar las reglas de juego abrupta y violentamente, restan confianza a la inversión, que es la que genera empleo. Y el empleo señores, nos es necesario, para combatir la pobreza y la delincuencia. Cambiemos el discurso, por uno que signifique la eliminación de la pobreza, mediante la generación de la riqueza. Qué en este país es posible, porque es rico en recursos, y sus cuadros profesionales, hay que orientarlos a generar Valor en todo el Perú, en alianza universidad-empresa. Llevemos el conocimiento a la acción emprendedora, con liderazgo, investigación, desarrollo e innovación.


Formemos líderes para el mañana. Qué con su liderazgo juvenil vayan participando en sus municipios, en los gobiernos regionales, y sean parte de un Estado renovado y moderno. Que esas experiencias vayan formando a futuros líderes políticos, con vocación de servicio y conocimiento de su territorio. Es importante la formación de verdaderos partidos políticos, que concluyan la reforma política que se inició, y a pesar del referéndum del 2020, sigue sin concretarse la voluntad popular.


Preparemos negociadores que se anticipen a los problemas. No creo sea necesario llegar a tomas violentas de carreteras, para lograr acuerdos, que en una sociedad civilizada se deberían lograr a través del diálogo y la negociación. Porqué llegar a una situación extrema para recién negociar, en vez de ir resolviendo los problemas regularmente. Para ello, los gremios empresariales, deben ser los semáforos de la marcha de cada sector económico. Su rol debe ser más protagónico.


Comuniquémonos mejor. Es difícil entender cómo se puede derogar una ley, sin analizar cuáles son sus antecedentes, su vigencia, y sus resultados. Para a la luz de ellos, haber propiciado el diálogo, y haber intentado lograr mejores soluciones. Hay que pensar en las consecuencias en lo económico, las cuales se sienten en el tiempo. El dinero es muy susceptible al cambio de juego. Hay que considerar que la inversión en la agro exportación es a mediano plazo, con inversiones iniciales de miles de dólares, con el alto riesgo de alteraciones de los climas, de aparición de plagas, costo del dinero, menor infraestructura de luz, agua, con respecto a los otros países con que competimos a nivel mundial, para abastecer a los consumidores de poder adquisitivo, y una continua inestabilidad política y social. Por lo que hay que generar un ecosistema de confianza, para que las inversiones y la generación de empleo fluyan continuamente.


Debemos tener un Estado flexible, capaz de actuar en forma organizada, ante cualquier calamidad, que nos suceda, de la que en nuestra historia, sabemos cuáles se repiten, y por supuesto debemos estar atentos a pandemias como esta, la cual nos ha puesto al descubierto, enrostrándonos las enormes falencias que tenemos y debemos corregir.


Hay que fomentar el aprecio al conocimiento, el amor a la lectura, al estudio, para así entender y colaborar en la medida de sus posibilidades, en los temas pendientes, adicional a los temas básicos de justicia, educación, salud, seguridad, a los 200 años, tales como: la desigualdad, la corrupción, el racismo, la participación femenina, la igualdad de género, la mayor interacción con la Amazonía, ejerciendo nuestra bioceanidad con uno de los países más poderosos del continente. Igualmente debemos tener una mente más abierta y solidaria con poblaciones LGTBI, y toda minoría social Así mismo, la alimentación, seguridad alimentaria, eliminando la anemia. La aplicación de la ciencia y tecnología, que nos es vital para lograr la competitividad, que nos permita estar inmersos en esta economía digital, global, para generar empleo continuamente, y así poder dar bienestar a la población peruana.


En ese acercamiento internacional, en que el Perú debe ser proactivo, hay que lograr la cooperación internacional, para integrarnos a este mundo, que por el COVID 19 se ha acelerado la revolución digital. El mundo ya cambió. Hemos entrado a una nueva era de la humanidad. Habrá que conocer qué uso se darán a los datos, que digitalmente se van construyendo en esta economía digital. Conocer las aplicaciones de la inteligencia artificial y la big data, para procurar un desarrollo sostenible. Saber dónde termina la inteligencia artificial y dónde comienza la creatividad humana.


Tenemos que ser conscientes del equilibrio con la Naturaleza y Medio Ambiente. El sabio Alexander von Humboldt, en sus recorridos por el mundo, incluyendo el Perú, constató la unicidad del mundo natural, poniendo las bases de la conciencia ambiental de nuestros días.


Hay que ser responsables económicamente, para ahora que vivimos dependientes de una salud global, podamos destinar los recursos y capacidades para brindar salud como un bien social, situando la dignidad de las personas en el centro de los cuidados. Hay mucha desigualdad en los servicios de salud, que se brindan en el Perú. Es abismal la diferencia entre los servicios que brinda el sector público y el sector privado, que dicho sea de paso, su atención, análisis y remedios, son carísimos.


Tanto por hacer en el Año del Bicentenario, lo importante es qué pensemos bien para estas elecciones del período 2021-2026. Qué transitemos en paz, que nos preocupemos por los niños que son el futuro de nuestra patria, y eduquémoslos para que sean los que lideren la conquista de bienestar para todos los peruanos.


“No conozco ningún hecho más alentador que la incuestionable capacidad del hombre para dignificar su vida por medio del esfuerzo consciente”. Henri David Thoureau


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