Yefferson Llonto Y Brenda Vallejo / Latinoamérica y cartel de los Soles
- Yefferson Llonto
- hace 2 días
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El derrocamiento anunciado del Cartel de los Soles: Una mirada prospectiva en la región de Latinoamérica
Las proyecciones económicas son increíbles para Venezuela según el Informe de Desempeño Macroeconómico en su tercer trimestre del 2025 refleja que producto del desempeño del sector energético que alcanzaría un crecimiento de 13.4%, lo que impulsaría el 2.6% del crecimiento del producto bruto interno; sin embargo tras la reciente intervención de Estados Unidos del 03 de Enero del 2026, siendo un día épico por la intervención del antidemocrático y represivo de un presidente dictador de Nicolas Maduro que fue acusado desde el 2020 como narcotraficante; sustentada en informes de Naciones Unidas que reflejan una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones quienes se encontraban contra sus oponentes.
De esta forma Donald Trump en conferencia de prensa señala que: “Nosotros vamos a gobernar ese país hasta el momento en que podamos tener una transición segura apropiada y legal. No queremos que nadie más entre y tengamos la misma situación que tuvimos por muchos años", lo que obliga a preguntarnos sobre la legalidad e imprudencia de las relaciones internacionales que conllevaría a derrocar al régimen mas deplorable de los últimos años.
Legalidad internacional y debate jurídico
La intervención estadounidense despierta serias dudas legales en el ámbito del derecho internacional y la normativa internacional. Según expertos, un ataque militar unilateral contra otro Estado soberano viola directamente la Carta de la ONU, que prohíbe el uso de la fuerza salvo en casos excepcionales. Desde el análisis internacional, “un ataque unilateral sin mandato del Consejo de Seguridad sería considerado ilegal bajo el derecho internacional, lo que profundizaría el aislamiento diplomático de Estados Unidos.
Es por ello que diversas posiciones de la acción estadounidense generaron una cascada de condenas diplomáticas en el hemisferio y el mundo. El portavoz de la ONU expresó “alarma” ante el ataque y advirtió sobre un posible incumplimiento flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. En América Latina, el presidente brasileño Lula da Silva denunció la captura de Maduro como una “afrenta gravísima a la soberanía” de Venezuela y un “precedente extremadamente peligroso” para la comunidad internacional. En México, por su parte, calificó la intervención de “violación clara” al derecho internacional y al principio de no intervención. Por su parte el gobierno ruso exigió explicaciones inmediatas y la liberación de Maduro, calificando la operación de “agresión” a un país soberano. Incluso el Tribunal Supremo chavista exigió una “prueba de vida” de Maduro y su esposa, repudió el ataque de Estados Unidos como una “flagrante violación” de la Constitución venezolana y del derecho internacional.
Impacto económico y perturbaciones regionales
Más allá de la diplomacia, la economía y la sociedad Latinoamericana sufrirán graves efectos. Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo, por lo que cualquier interrupción en su producción desencadenaría inestabilidad en los mercados de energía. Según un análisis geopolítico, la intervención interrumpiría la producción petrolera venezolana y tensionaría los precios globales del crudo, afectando especialmente a China, India y Turquía; grandes compradores actuales del crudo venezolano. Ese fenómeno inflacionario en el petróleo empujaría al alza los combustibles y agravaría la crisis económica internacional; internamente, la parálisis productiva dejaría a la economía venezolana completamente estancada, aumentando la escasez de combustible y bienes básicos.
Asimismo, el enfrentamiento reaviva la seguridad hemisférica; considerando que el conflicto polariza a Latinoamérica en dos bloques: por un lado, países como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Brasil y México condenan la injerencia extranjera; por otro, Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú respaldan a Estados Unidos; en virtud de la guerra contra el narcotráfico. Si la escalada continúa, la economía regional entraría en un estado de incertidumbre extrema: inversiones foráneas en América Latina podrían retraerse, los mercados financieros verían creciente volatilidad y se temería que este incidente propicie una nueva carrera armamentista en el continente.
Desde la mirada del New York Times: “Existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente”
Perspectivas a futuro
El desenlace inmediato del ataque implica un vacío de poder en Caracas; legalmente, tras la detención forzosa del presidente, la Constitución venezolana determina que la vicepresidenta ejecutiva debe asumir provisionalmente mientras se convocan nuevas elecciones en 30 días. No obstante, la oposición reclama que el verdadero gobernante debe ser el presidente electo Edmundo González, miembro de la coalición victoriosa en julio de 2024, quien fue elegido de manera competitiva por millones de venezolanos. María Corina Machado y otros líderes opositores insisten en que “ha llegado la hora de los ciudadanos” y que González asuma de inmediato su mandato constitucional. En la práctica, la transición quedará condicionada a la voluntad de los militares y el cese del autogobierno chavista; así como la venia de Trump. Mientras tanto, el régimen chavista sin Maduro con Delcy Rodríguez al frente de facto ha decretado emergencia nacional y llamó a sus partidarios a resistir la intervención; poniendo la situación venezolana cada vez más compleja: las tensiones geopolíticas globales y la fragmentación interna venezolana lo hacen impredecible.
En términos económicos, de no restablecerse rápidamente un gobierno estable, Venezuela seguirá paralizada y las sanciones dejarán al país sin inversiones ni comercio exterior. Para los países vecinos, la prioridad será gestionar el refugio de millones de exiliados y a crisis humanitaria puede agudizarse dramáticamente si continúa la violencia; se espera que dicho escenario sea el menos predictivo y que realmente se instaure un gobierno soberano que no cause una guerra interna por la soberanía del país para la toma de sus decisiones.
Conclusión
En conclusión, la próxima etapa es de alta incertidumbre; dado que las potencias regionales y organizaciones multilaterales han llamado a evitar acciones unilaterales adicionales y a iniciar negociaciones políticas
El futuro inmediato dependerá de si Estados Unidos mantiene fuerzas en la región, de la reacción de los militares venezolanos y de si surge un gobierno de transición apoyado internacionalmente; mientras tanto Estados Unidos gobernará Venezuela con un interés genuino de la industria petrolera, que deja grandes interrogantes por los intereses jurídicos, estratégicos y humanitarios; así como el modelo económico que se instauraría en Venezuela. El amplio rechazo diplomático y la historia reciente sugieren que el “golpe” de Trump puede traer consecuencias impredecibles a toda América Latina, más allá de la caída de Maduro.








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